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España llega a la Eurocopa en Suecia y repleta de dudas | 1-1

JORNADA 8

Diego García | Martes 15 de octubre de 2019
El guión de Robert Moreno lució en los 20 primeros minutos y se iría deshaciendo, sin botín, ante unos suecos muy combativos. El gol de Rodrigo, en el descuento, rescató la clasificación.

España nunca ganó en Suecia en partido oficial. Con ese precedente histórico arribó el combinado nacional al estadio Friends Arena, y también con la necesidad de sumar un solo punto para sellar el billete de acceso a la Eurocopa 2020. Eso sí, el objetivo global de esta fase no se cerraba con facturar el escaño en la fase final: dentro del camarín nacional se maneja la obligatoriedad de buscar cerrar con triunfos cada duelo restante en esta ronda, por mor de finalizar en la primera posición del grupo y, con ello, de gozar del estatus de cabeza de serie en el sucesivo sorteo del torneo continental.

Janne Andersson tiene a su seleccionado bregando por la segunda plaza, por lo que le resultaba urgente puntuar en el duelo de este martes. Reproduciría su idea de juego compacta y tendente a la seguridad defensiva y al contragolpe. Establecería un 4-4-2 en el que Olsen figuró bajo palos, resguardado por Lindelöf y Granqvist. Lustig y Bengtsson ejercerían de carrileros, con Ekdal y Olsson en la medular. Y los talentosos Forsberg y Larsson serían el nexo con la delantera conformada por el eterno Marcus Berg y Quaison. La intensidad coral y el balón parado destacaban en su hoja de ruta.

Robert Moreno, por su parte, eligió aplicar seis cambios con respecto al empate cosechado en Noruega -en el partido de prestaciones más bajas de esta fase clasificatoria-. No le tembló el pulso al seleccionador: sentó a Busquets -dio entrada a Rodri- y suplió las bajas de Sergio Ramos y Rodrigo con Íñigo Martínez y Gerard Moreno -debutante-. Asimismo, Kepa cedió su rol a Ge Gea y Carvajal y Thiago se ganaron la titularidad. Sólo repetirían, por tanto, Albiol, Bernat, Ceballos, Fabián y Oyarzábal. En otro once de claro pelaje reformador y con más físico y centímetros para contrarrestar las virtudes ajenas.

El coliseo de la ciudad de Solna vería un arranque español sobresaliente. Suecia planteó un desafío presionando a toda cancha, buscando negar la salida jugada a los visitantes. Sin embargo, la campeona del Mundial en 2010 aceptó y aprobó el reto con creces. Rodri, Fabián y Thiago fluyeron, con Carvajal y Bernat como extremos y Ceballos dañando entre líneas. Además, la movilidad de Oyarzábal y de Gerard Moreno desestabilizaría al repliegue local. Las superioridades por banda y los pasillos centrales se multiplicaron. Y el arco de Olsen fue asaltado en múltiples ocasiones antes del minuto 15.

Abrió fuego en el tercer minuto un lanzamiento de Fabián que estrenaría los guantes del arquero. La jugada vino precedida de una combinación, de lado a lado, tejida por los carrileros. Y de la presión española, liderada por los puntas, nació una transición conducida por Oyarzábal y que Fabián tradujo en ocasión. El jugador del Nápoles asistió a la llegada de Thiago, quien chutó y recogió el rechace para encarar al portero. Perdonaría el mediocentro del Bayern al querer regatear a Olsen en el área pequeña -minuto 8-. Y en el 12 de encuentro Fabián botó un saque de esquina peinado por Gerard Moreno y rematado por Rodri para lucimiento del guardameta sueco.

El monólogo, rebosante de personalidad, profundidad y de los conceptos reconocibles del balompié nacional, apocó al ardoroso planteamiento pensado por Janne Andersson. Los continuados cambios de dirección, hacia Carvajal y Bernat, funcionaban para salir de la cueva con criterio y para finalizar las elaboraciones. En el 19 se soltó el lateral madridista para centrar un balón cabeceado por Gerard Moreno y que Olsen sacó de la cepa del poste, en pleno vuelo. La velocidad de pase complicaría a un muro escandinavo que no llegaba a las ayudas y rozaba el descarrilamiento. Y, para redondear la maniobra, Rodri se exhibía en la activación tras pérdida, negando el anhelado contragolpe a los suecos. No les tocaba más que aguantar el vendaval de fútbol asociativo.

Tardaron 25 minutos los locales en concatenar varios pases y sacar un córner. De Gea no había despertado de su letargo y no lo haría en este acercamiento tímido. Sí en el cañonazo desde larga distancia emitido por Lustig -minuto 27-. Había tomado oxígeno el escuadrón amarillo, con Larsson y Forsberg creciendo. Y, acto y seguido, su presión robaría la cartera a Rodri en la frontal española y germinó un relámpago que Quaison no supo embocar entre palos. El técnico Robert Moreno pedía volver al acopio de posesión para desterrar el ida y vuelta sobrevenido. Ese escenario anárquico constituía la principal amenaza para los intereses nacionales. Mas, no alcanzarían a anestesiar el respingo antes de que Forsberg diera luz a su equipo, Lustig centrara y Quaison cabeceara a la escuadra. De Gea se reivindicaría con una estirada de foto -minuto 33-.

Un disparo desviado de Fabián, en el 36, refrescaría la vigencia del guión español. Y un pase filtrado por Ceballos y zurdazo del futbolista del Nápoles -desviado por la zaga- confirmaron la recuperación del mando visitante en el intervalo previo al descanso. La circulación se tornó más horizontal y controladora, en una suerte de defensa con balón, pero no escaparía De Gea de más actividad antes del intermedio. En el 40 Berg bajó un pelotazo con inteligencia y Forsberg conectó un derechazo que lamió la madera -intervención mediante de Íñigo Martínez-. Las cartas, virtudes y deficiencias de cada seleccionado quedaron sobre la mesa. La exigencia competitiva remarcaría el ascenso de la comodidad escandinava y de las dudas ibéricas -sobre todo, debido a la presión rival-. El resuello amarillo no bajaba pese a su imperial derroche anatómico.

En la reanudación no se registraron sustituciones ni cambio en la inercia. España no aceleraba en su asociación y le costaba apretar al Olsen. Y, asimismo, no acertaba a cerrarse y equilibrarse en fase defensiva. La muestra más explícita de este último punto aconteció antes del minuto 53. En el 50 una pérdida pintó un tres para tres que Quaison culminó con centro al área. Beñat se escurrió y Berg cabeceó sin marca. De Gea salvó ese intento y también el siguiente de Forsberg, pero no llegó a tapar el testarazo a la red de Berg. Y, de inmediato, otra transición promocionaría la llegada y chut de Forsberg desde la frontal, para la reacción atinada de De Gea.

Transitaban los visitantes por el periodo más bajo de rendimiento en su comparecencia. Rodri estaba siendo superado por la verticalidad contrincante y por la ausencia de coberturas de Thiago y Fabián. La espalda de Bernat y Carvajal mutó en mina a explotar por el combinado en ventaja. El envés del estilo de pase perpetuo podía más de que la cara resplandeciente. Sólo un saque de esquina botado por Fabián y cabeceado por Rodri inquietaría a Olsen antes del minuto 60. Y, para más inri, De Gea -el mejor jugador visitante- confirmaría su lesión y Kepa tuvo que entrar en escena. Aún así, la convicción española detectaría huecos y Oyarzábal mandaría arriba un buen centro de Carvajal -minuto 63-.

Robert Moreno leyó la tesitura y apostó por inyectar más delanteros: Thiago -irregular- se fue y entró Rodrigo. Y Gerard remataría pegado al palo, con la testa, un pase de Ceballos. Se dibujaba un ambicioso 4-3-3 en un renovado esquema nacional que esperaba el aumento del cansancio oponente para jugar. Porque el dominio del tempo español se nubló, sin desborde entre líneas y amontonando centros laterales, bien es cierto que Suecia pasó a atrincherarse en los 20 minutos postreros. Olsen, no obstante, repelió un punterazo de Oyarzábal con una reacción sensacional -minuto 74- y Kepa detuvo un testarazo de Berg, previo desequilibrio táctico nacional.

El desenlace no atisbaría placidez española, pues faltaba concreción en las dos fases de juego. Comparecerían Isak, Jesús Navas, Svensson y Andersson -por Quaison, Carvajal, Ekdal y Berg- en un epílogo en el que los creativos visitantes harían visible su frustración -Ceballos y Fabián se cargaron de tarjetas absurdas-. Las interrupciones -que evidenciaron el oficio escandinavo- salpicarían la probatura de asedio precipitado español. Nunca regresaría la lucidez asociativa del inicio del enfrentamiento y, como en Oslo, el renovado seleccionado ibérico se desinflaría con el paso del minutaje, presa de una inconsistencia tan preocupante como lógica -adolecen de un bloque que juegue junto de forma sostenida, jornada tras jornada-. La fórmula del casting ha perdido su seducción, pero en el descuento Rodrigo cazó el empate. Un córner cayó en la zurda de Fabián, que descerrajó un trueno raso y cruzado que conectaría con éxito el delantero del Valencia. Detonando calma y maquillando los fantasmas sobre la bocina.

- Ficha técnica:

1 - Suecia: Olsen; Lustig, Lindelöf, Granqvist, Bengtsson; Larsson, Olsson, Ekdal (Svensson, m.83), Forsberg; Berg (Andersson, m.90), Quaison (Isak, m.78).

1 - España: De Gea (Kepa, m.60); Carvajal (Navas, m.81), Albiol, Íñigo Martínez, Bernat; Fabián, Rodri, Thiago (Rodrigo, m.66); Oyarzábal, Gerard Moreno, Ceballos.

Gol: 1-0, m.50: Berg; 1-1, m.92: Rodrigo.

Árbitro: Clément Turpin (FRA). Amonestó al seleccionador Jan Andersson (m.9) y a Berg (m.89) por Suecia; a Ceballos (m.68) y Fabián (m.80), por España.

Incidencias: encuentro de la fase de clasificación a la Eurocopa 2020 disputado en el estadio Friends Arena de Solna (Estocolmo) ante 50.000 espectadores (lleno) y con el techo retráctil abierto.

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