El Barcelona hubo de lidiar este sábado contra un Eibar muy motivado. Los vascos competían en Ipurúa con la intención de demostrar que sigue siendo un estadio muy complicado para los foráneos, mientras que los catalanes trataban de refutar su mejoría en cuanto a consistencia, justo antes de volver a jugar en la Liga de Campeones. Debían sortear, además, todo lo extradeportivo que ha asaltado a la Ciudad Condal en esta semana incendiaria.
Y el envite acogería con celeridad la pugna entre dos estilos. Los visitantes quisieron marcar territorio desde temprano, aplacando el pronosticaron arranque local aroroso. A base de una posesión fluida y rápida, con De Jong y Arthur ejerciendo como nexos que superaban la presión 'armera', el Barça domesticó con combinaciones eternas a sus contrincantes. Mas, los subordinados de Mendilíbar lograrían ir dictando el tempo que más les interesa: altísimo y con un pelaje físico.
Alcanzaron a responder los vascos con una subida de líneas valiente y que cortó el flujo de pases azulgrana, si bien no inquietarían a Ter Stegen más allá la multiplicación inocua de centros laterales y de acciones de pizarra. Sólo un intento de Pedro León, con un chut fuera de palos, recogería el dominio de la situación de un Eibar recompuesto y pleno de personalidad. Sin embargo, amaneció entonces la potencia de la pegada del tridente conformado por Antoine Griezmann, Lionel Messi y Luis Suárez.
Antes de atravesar el primer cuarto de hora Griezmann pescó un balón en profundidad de Lenglet -que hizo pareja con el renacido Umtiti- para batir a Dmitrovic con una sensacional definición. La cornada catalana sentó mal a un conjunto local que se había sabido controlador. Pero su convicción parecería inalterable y, pasado algo de minutaje, retomaron su imposición del correcalles intensivo, con hurto de la posesión al rival y asedio al área de Stegen. Le tocó al vigente campeón atrincherarse otra vez, achicando con una dificultad creciente. Y, a pesar de todo, Messi rozó la sentencia prematura pasada la media hora. El argentino se toparía con Dmitrovic, que salvó a los suyos.
En la reanudación Semedo suplió a Sergi Roberto y los entrenados por Mendilíbar intentaron resucitar el estilo anatómico de presión suicida. Y mantuvieron esa hoja de ruta arriesgada, exponiéndose demasiado. Es su adn y esta vez les jugaría en contra, pues Messi y compañía aprovecharían los espacios para correr cuando les llegaba la redonda. Un gol anulado a Luis Suárez -por fuera de juego- avisaría de lo venidero. En el minuto 57, Suárez, Griezmann y 'La Pulga' combinaron cual relámpago en la frontal para que el argentino ampliara la brecha de golpeo angulado. Y en el 65 fue Lionel el que asistió al charrúa, que anotó a puerta vacía tras un pase estupendo entre líneas del francés.
Con los puntos repartidos y 20 minutos por delante los dos escuadrones bajaron las revoluciones y se inauguraría un decantar flácido en el que las sustituciones se activarían. Comparecieron Arturo Vidal, Rakitic, Inui y Kike García (por De Jong, Arthur, Sergi Enrich y Charles). Y en el tramo postrero Dmitrovic todavía tendría trabajo. Messi lanzó una falta propicia por encima del travesaño y, de inmediato, cedería para el fallo de Luis Suárez. Jornada redonda para el vestuario de Ernesto Valverde, que ganó confianza y vio a su delantera, al fin, gustarse.
- Ficha técnica:
Eibar: Dmitrovic; De Blasis, Oliveira, Arbilla, Cote; Pedro León (Expósito, min. 63), Diop, Sergio Álvarez, Orellana; Enrich (Inui, min. 70), Charles (Kike García, min. 79).
Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto (Semedo, min. 46), Umtiti, Lenglet, Jordi Alba; Busquets, De Jong (Rakitic, min. 78), Arthur (Arturo Vidal, min. 70); Messi, Suárez, Griezmann.
Goles: 0-1, min. 13, Griezmann; 0-2, min. 57, Messi; 0-3, min. 65, Suárez.
Árbitro: Melero López (Comité Andaluz). Amonestó por el Eibar a Diop, Charles y Sergio Álvarez, Expósito e Inui.
Incidencias: 7.250 espectadores en un Ipurua lleno.