Marc Márquez no para de subrayar la ambición competitiva que le está llevando a uniformarse como leyenda absoluta dentro del motociclismo y el deporte internacionales. A pesar de haber logrado el Mundial de pilotos y el de constructores, en las dos carreras precedentes, el emblema español no frena. No va en su forma de entender su oficio y, por ello, este domingo venció en el Gran Premio de Australia de MotoGP, después de desquiciar a Maverick Viñales en un mano a mano que duró casi todo el evento y que terminó con el 'poleman' de Yamaha en el suelo, en la última vuelta.
La estrella de Repsol Honda lució una superioridad aplastante desde un prisma diferente a la última prueba, en la que decidió escaparse desde temprano y acabó alzando los brazos con un colchón hasta ridículo. Esta vez se dedicó a remontar una mala salida -que afectó también a Viñales- de manera progresiva, calmada y selectiva. Fue dejando en el camino a Valentino Rossi, Andrea Iannone y Carl Crutchlow hasta confeccionar en tú a tú entre españoles. Cabe destacar que en la curva inaugural abandonó el Mejor Novato. Fabio Quartararo (Yamaha YZR M 1) fue barrido por Danilo Petrucci (Ducati Desmosedici GP19) y ambos se fueron al suelo a las primeras de cambio.
En la décima vuelta Viñales lideraba y mantuvo tal posición puntera hasta el giro postrero. Yacía Marc a su estela, dejándole hacer. El ocho veces ganador del Mundial de motos -en sus diferentes categorías-, y que este día superó en carrera ganadas a Mick Doohan, estudiaría a su rival, dejando pasar las vueltas y colocando toda la presión sobre un piloto que sabía que la Honda es más rápida en la recta que su Yamaha. Y que Márquez no iba a contentarse con ser segundo de ningún modo.
La undécima victoria de la temporada del campeón reinante nació del adelantamiento fulgurante con el que alzó el telón del último giro. Viñales reaccionaría de inmediato, tratando de devolverle la jugada en la bajada posterior a la curva de Lukey Heights. Pero su error en el cálculo del rendimiento de los neumáticos le sacó de la dinámica. Maverick pagó la precipitación y saltó por los aires, fuera del trazado de Phillip Island. Y regalando a Márquez un triunfo más cómodo de lo pronosticable. Y es que partió desde la tercera plaza en un parrilla de salida confeccionada este mismo domingo.
Y tuvo que recomponer la figura ante la excepcional salida efectuada por Rossi -en su 400º Gran Premio-. El italiano comandó la carrera con celeridad, seguido de Cal Crutchlow (Honda RC 213 V) y Andrea Iannone (Aprilia RS-GP). 'Il Dottore' aguantaría el primer puesto tres giros y en el entretanto hasta cinco pilotos rodaron en vuelta rápida. Y en la cuarta vuelta tanto Crutchlow como Iannone adelantaron al histórico transalpino, que ya comprobaba como su rebufo estaba copado por Viñales y Márquez.
Andrea Iannone y Crutchlow se alternaron el primer puesto antes de que Márquez dejara en la estacada al italiano, mientras que Aleix Espargaró adelantaba a Rossi. A partir de la sexta vuelta Crutchlow, vencedor en 2016 en Australia, intentó escaparse. Sin embargo, la velocidad de la Repsol Honda le echaría el guante y en paralelo Viñales bregaba duro para deshacerse, por detrás, de Iannone. Finalmente, el español se asentaría en el terceto puntero en el octavo giro. Y en el noveno ya era segundo, por delante de Marc. Éste tenía como perseguidores a Iannone, Espargaró, Alex Rins, Rossi, Andrea Dovizioso (Ducati Desmosedici GP19), Jack Miller (Ducati Desmosedici GP19) y a Francesco Bagnaia (Ducati Desmosedici GP19).
No estaba nada clara la diferencia entre los gallos y los aspirantes. Pero cuando Viñales y Márquez superaron a Crutchlow, una vuelta más tarde, sobrevino el punto de inflexión. Nadie podría alcanzar al dueto español y el piloto de Yamaha empujó con todo para soltar a la Honda, anhelando rubricar su segunda victoria del curso. Con Crutchlow en tierra de nadie -por delante del sexteto encabezado por Rins, que viajaba dos segundos más lento-.
Y el interés pareció pasar de la lucha por el primer puesto -calmada por la voluntad de los dos pilotos de quemar giros hasta el tramo determinante- a las escaramuzas por el cuarto. Rossi, Dovizioso, Rins y hasta Bagnaia o Miller intercambiaría adelantamientos sin cesar. Y la caída de Maverick alzó a Crutchlow al segundo puesto y subió al podio al piloto local Jack Miller, que se descubrió, de repente, tercero. Joan Mir (Suzuki GSX RR) finalizaría quinto, Alex Rins noveno, Alex Espargaró décimo, Pol Espargaró (KTM RC 16) duodécimo y Jorge Lorenzo (Repsol Honda RC 213 V) concluyó decimosexto.
El italiano de Honda se proclamó patrón de la tercera categoría a lo grande: ganando. Venció en el Gran Premio de Australia de Moto3 también llevado por la ambición. Partía como favorito y con un colchón sensacional necesitaba sumar cuatro puntos más que su único rival, el español Arón Canet (KTM). Y se rehízo tras perder una plaza en la salida y completar la primera vuelta en la séptima plaza. Desde ese punto todo le saldría de cara y se premiaría su compostura.
Canet, que estaba obligado a ganar para mantener sus opciones en el Mundial, forzaría demasiado y se enzarzó en una lucha por el liderato con el 'poleman' español Marcos Ramírez. Arón, precipitado, se fue al suelo en la curva uno de la tercera vuelta. Cayó de manera rocambolesca y tuvo que abandonar, regalando a Della Porta el campeonato mundial si el italiano acababa entre los doce primeros. Es decir, se lo puso en bandeja de plata.
Pero ahí emergió el hambre del piloto de Honda, que fue remontando plazas, dejando atrás a nombres como Albert Arenas (KTM), Tony Arbolino (Honda) y Romano Fenati (Honda). Y la paciente maniobra le vio líder ya en el cuarto giro, seguido de Arbolino y con el británico McPhee tercero. Mas el mandato de Dalla Porta sería puesto en cuestión por varios pilotos: Kaito Toba (Honda) le adelantó en la novena vuelta; Tatsuki Suzuki (Honda) y el español Albert Arenas (KTM) le apretaron; y las caídas múltiples redujeron el grupo a catorce unidades. Por último, Dalla Porta certificó su tercera victoria del año y el título Mundial. Nada mal para un piloto que llegó al campeonato del mundo como sustituto de Isaac Viñales -quien este mismo fin de semana hacía podio en el campeonato del mundo de Supersport 600 en Losail (Qatar)-.
El gran favorito y líder de la general de pilotos, Alex Márquez (Estrella Galicia 0'0 Kalex) sigue dilapidando las oportunidades de consolidar su ventaja. Como ya hizo en la carrera precedente, en Phillip Island también naufragaría y no pudo pasar de la octava posición, por detrás de los rivales que todavía le pueden dar un susto y arrebatarle el cetro que parecía sentenciado. Venció este domingo el surafricano Brad Binder (KTM) -que ahora tiene una desventaja de 33 puntos con respecto al español- y Thomas Luthi, que fue tercero -y queda a sólo 28 puntos de Márquez-.
El relato muestra una salida sensacional de Binder, que superó al 'poleman' español Jorge Navarro (Speed Up). En ese intervalo Alex pudo esquivar la mala fortuna: eludió la caída de los italianos Marco Bezzecchi (KTM) y Luca Marini (Kalex) que tuvo lugar en la vuelta inicial y fue provocado por la impericia del español Iker Lecuona (KTM). Y Binder entraría en ignición, con dos vueltas rápidas consecutivas a las que sólo pudo dar enmienda Jorge Martín (KTM).
Se formaría un cuarteto en cabeza -Binder, Jorge Martín, Jorge Navarro y Thomas Luthi- que le metió más de tres segundos de brecha al grupo en el que sollozaba Márquez, quien no iba a poder aprovechar su primera oportunidad para proclamarse campeón. Y Binder y Jorge Martín se escaparían como los dos pilotos con más ritmo, con Lorenzo Baldasarri (Kalex), Stefano Manzi (MV Agusta) y Tetsuta Nagashima (Kalex) superando a un Álex apocado y que mira a Malasia como la siguiente posibilidad de campeonar.