El presidente marioneta de la Generalidad, el racista Joaquín Torra, no puede soportar el compañerismo entre los Mozos de Escuadra y la Policía Nacional. El riesgo y la responsabilidad han unido a los dos Cuerpos de Seguridad. El presidente títere quiere una policía autonómica radicalmente secesionista que permita a los manifestantes violentos campar por sus respetos. Resulta que la profesionalidad ha llevado a los Mozos a comportarse como lo que son: los garantes del orden público. Y de ahí la quiebra en la relación de la policía autonómica con su jefe, Joaquín Torra, un pobre hombre, un político de tercera división, que actúa como títere del prófugo Carlos Puigdemont.
Conviene recordar una vez más que el racista Joaquín Torra, representante del Estado español en Cataluña, ha escrito: “Los españoles son bestias carroñeras, víboras, hienas con una grave tara en el ADN”.
Quedan ya pocos días para las elecciones generales. Sea cual sea el resultado, la primera medida razonable del Gobierno todavía en funciones será, cumpliendo las exigencias de la ley, destituir a Joaquín Torra, felicitar públicamente a los Mozos de Escuadra y restablecer el orden público en Barcelona y en el resto de Cataluña.