Nacional

Arranca la campaña más indeseada y con el resultado más incierto

Los candidatos, por número de escaños en las encuestas: Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Santiago Abascal (Vox), Pablo Iglesias (Podemos), Albert Rivera (Cs) e Íñigo Errejón (Más País). (Foto: E.I./EFE).

ELECCIONES 10N

Eduardo Villamil | Jueves 31 de octubre de 2019
En medio de una gran desafección ciudadana, los políticos tratan de recabar votos para evitar un más que previsible escenario de bloqueo.

Una nueva campaña electoral, la tercera del año, está en marcha.Tras meses de infructuosas negociaciones, en los que el vencedor de los anteriores comicios, Pedro Sánchez, ha sido incapaz de formar gobierno, los ciudadanos han sido citados de nuevo con las urnas el próximo 10 de noviembre para elegir, de una vez por todas, a su futuro presidente. Aunque será la más breve oficialmente (solo durará ocho días), muchos opinan que esta nueva llamada a la movilización electoral es solo el epílogo de un proceso permanente de apelación al voto, que se prolonga desde hace meses, o incluso años.

Será la campaña electoral con más acento catalán en la historia de España. Conscientes de que la problemática secesionista preocupa, y mucho, a los españoles, los políticos batallarán durante estos días por ofrecer las soluciones 'definitivas' al problema, erigiéndose como las auténticas llaves para la estabilidad de la nación. Desde la "serena moderación" de Sánchez o los "indultos" de Iglesias y Errejón a la aplicación del 155, la ley de Seguridad Ciudadana o el estado de excepción, como defienden Albert Rivera, Pablo Casado y Santiago Abascal, respectivamente.

El hartazgo ciudadano con una clase política incapaz de desbloquear la situación hace prever una baja participación, que se quedará muy lejos del histórico 75,5 % del pasado 28 de abril. Y así lo apuntan los primeros datos de solicitudes de voto por correo, que han caído en torno al 30 %. En estas elecciones costarán a los españoles otros 140 millones de euros.

Encuestas: del ascenso de Vox al batacazo de Cs

El PSOE sigue encabezando todas las encuestas, aunque con ostensibles diferencias entre ellas. Solo la del CIS otorga al actual presidente en funciones una holgada victoria. Lo hace, eso sí, con un amplio abanico que oscila entre los 133 y 150 escaños. No obstante, la mayoría de analistas no dan importancia al sondeo de Tezanos ya que las entrevistas para este trabajo se realizaron antes de la sentencia del procés y, por ende, antes de la grave crisis que atraviesa Cataluña. El resto de encuestas auguran una caída en el respaldo socialista, que podría incluso comprometer sus actuales 123 escaños.

Todas los sondeos sitúan al PP como segunda fuerza parlamentaria. Según las encuestas de Sigma Dos los populares alcanzarían entre 94 y 97 escaños, mientras que Celeste-Tel les da más de 100.

La mayoría de mediciones coinciden en colocar a Vox como tercer partido. Tras perder la mitad de sus votantes entre las generales y las europeas, según la mayoría de los sondeos la formación oliva escalaría dos puntos desde el 10,3% que logró el 28-A; algún muestreo le ha adjudicado hasta 44 escaños frente a los 24 con los que contaba hasta ahora. Un ascenso que se explicaría por su dura posición contra los partidos separatistas tras los graves disturbios vividos en Cataluña durante las últimas semanas.

Podemos bajaría pero se mantendría en la cuarta posición, aunque perdería entre seis y ocho escaños, según todas las encuestas salvo el CIS, que llega a otorgarle hasta 45 diputados, en oposición a los 42 actuales.

El peor parado sin duda sería Ciudadanos, que se llevaría un gravísimo varapalo en las urnas. Todos los sondeos, sin excepción, sitúan al partido de Albert Rivera quinto, con entre 16 y 35 escaños, muy lejos de los 57 actuales.

La irrupción de Más País, formación de Íñigo Errejón, se quedaría en poco menos que anecdótica. Con apenas un 4% de los votos lograría arañar entre 2 y 5 escaños a Podemos y, ni siquiera, obtendría grupo parlamentario propio en el Congreso.

Pactos

A 10 días de una nueva cita con las urnas, las posibilidades de desbloqueo del país no parecen mucho más halagüeñas que las de abril. Tanto el bloque formado por PP, Cs y Vox, como el de PSOE, Podemos y Más País se quedarían con entre 150 y 160 diputados. Muy lejos de los 176 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta.

Sin embargo, sabedores del justificado hartazgo ciudadano con esta nueva repetición electoral, algunos políticos ya han dado muestras de acercamiento. Albert Rivera ya levantó hace varias semanas el "castigo" a Sánchez, en caso de que el bloque de la derecha no sume para gobernar. Un viraje que, pese a ser criticado públicamente por los socialistas, les resultaría más confortable, dado que Ciudadanos no exigirá entrar al Consejo de Ministros, como ocurre con Podemos. Pero aunque PSOE y Cs lograsen entenderse, la suma de sus votos sería aún menor que la de PSOE y Podemos. Es necesario algo más.

Por este motivo, y centrando de nuevo el foco en Cataluña, desde Cs apuestan por un gran pacto de Estado "constitucionalista", alejándose de la tradicional aritmética de derechas e izquierdas. Este conglomerado PSOE-PP-Cs, contaría con una amplísima mayoría que superaría los 230 escaños, pero que, sin embargo plantea no pocos inconvenientes.

Uno de ellos es la diferencia de criterio para dar respuesta a la crisis separatista que azota Cataluña, tras la sentencia del procés. Mientras Sánchez apuesta por la moderación y la proporcionalidad, Casado y Rivera apelan a aplicar medidas más contundentes, como la ley de seguridad ciudadana o el artículo 155.

Tampoco ayudan las diferencias en política económica, con un PP lanzado hacia el liberalismo y la bajada de impuestos y un PSOE, que apuesta por el aumento del gasto y la subida impositiva para financiar sus políticas sociales.

Otro problema son los pactos cruzados que estas formaciones mantienen a lo largo y ancho de la península y que se lanzan como armas arrojadizas cada vez que tienen oportunidad. El PSOE mantiene 64 acuerdos de gobierno con partidos independentistas en Cataluña, País Vasco, Navarra, Baleares y Galicia, algo que no toleran en Cs y PP. Los socialistas, por su parte, afean a naranjas y populares que hayan pactado con "la ultraderecha" en numerosos municipios o comunidades, como Andalucía y Madrid.

La última opción (aparentemente descartada por Sánchez) pasaría por un pacto con Podemos, Más País y los partidos independentistas. De hecho, a Sánchez podría bastarle únicamente con los votos de ERC (que obtendría unos 15 escaños) para gobernar junto a Podemos. El portavoz de los republicanos, Gabriel Rufián, sabe que arrasarán a JxCat (apenas con 5) el 10N y, por eso, ha rebajado tanto el tono en los últimos meses, en un intento por acercar posiciones de "diálogo”. Todo lo contrario a lo que ha hecho Pedro Sánchez, quien ha endurecido el discurso con el separatismo, asegurando que los presos del procés cumplirán íntegras sus condenas, negándose a hablar con Quim Torra o abriendo la puerta a intervenir la Generalidad si los gobernantes siguen incendiándola desde dentro.

En cualquiera de los casos, lo que parece claro es que los políticos españoles están, más que nunca, obligados a entenderse para llegar a acuerdos y sumar mayorías. La ciudadanía no tolerará nada que no pase por un gobierno estable, capaz de desbloquear la situación y tomar el control del barco ante la previsible tempestad que se avecina.

TEMAS RELACIONADOS: