Opinión

Ya está todo pagado

TRIBUNA

José María Méndez | Jueves 07 de noviembre de 2019

En los días 29 y 31 de octubre pasado se ha celebrado el V FORO LIBERAL 2019, organizado por la Asociación Estudios de Axiología en el Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid.

En la primera jornada se trató el tema de la Renta Básica. Propuse otra vez la idea de que la Agencia Tributaria haga un cálculo, persona a persona y año tras año, entre los ingresos de cada ciudadano mayor de edad y el dinero que en su caso concreto se estima indispensable para cubrir las habituales seis necesidades básicas reconocidas: alimentación, vestido, vivienda, transporte, enseñanza y sanidad. Aquí abreviamos todo eso con la expresión mínimo axiológico. (Cfr. mi artículo “Modelos de Renta Básica”, en El Imparcial de 10 julio 2019)

La Agencia Tributaria ya tiene casi toda la información referente a los ingresos. Bastaría que las autoridades del Estado y las Comunidades Autónomas le facilitasen los datos que poseen sobre el mínimo axiológico, para llevar a cabo el mencionado cálculo. Al ser tratadas todas las personas, una a una y con los mismos criterios para toda la nación, desaparecerían las diferencias, tanto entre colectivos como entre comunidades, que existen en las subvenciones y prestaciones actuales, y que han sido detectadas por varios economistas.

Si los ingresos no cubren el mínimo en cuestión, la Renta Básica de esa persona sería la diferencia. Si los ingresos exceden o igualan al mínimo, no hay Renta Básica. Sólo se declara para el IRPF, si los ingresos superan al mínimo axiológico. Y se suprimirían las Declaraciones a devolver.

En el coloquio, Mª Angeles Almacellas propuso hábilmente poner estas ideas abstractas de pié sobre el suelo. Nos recordó la frase de Josep Pla cuando vio por primera vez los rascacielos de New York: y todo esto ¿quién lo paga? En efecto, ¿cómo se financiaría la Renta Básica? ¿Quién pagaría los gastos de implantación de este Modelo Agencia Tributaria, que abreviaremos por MAT.

No supe responder adecuadamente en ese momento. Lo que ahora expongo es una posterior reflexión sobre lo escuchado en la primera sesión del Foro. Ahora mi opinión es sencillamente ésta: ya está todo pagado. A esta conclusión me ha llevado volver a toro pasado sobre la exhaustiva información de la realidad actual en España, y la profusión de datos, de que hizo gala otro de los ponentes, Manuel Llamas.

Con el título genérico de Prestaciones sociales se designan hoy día todas las ayudas de todo tipo, que con múltiples variantes ahora proporcionan el Estado y sobre todo las Comunidades Autónomas, desde el subsidio por desempleo, maternidad, etc. hasta los bonos de trasporte, apaños en las tarifas eléctricas y viajes de Imserso. Grosso modo cubren ya las cuatro primeras necesidades básicas, alimentación, vestido, vivienda y trasporte. Como informó Manuel Llamas, España ocupa uno de los primeros lugares en la lista de los países que más han conseguido de hecho en combatir la pobreza severa.

Por tanto, es dinero que ya se gasta y se entrega a los interesados. No hay que añadir dinero nuevo o adicional. Se trata sólo de racionalizar todo el enorme complejo legislativo y administrativo, que ahora opera de un modo desordenado, asistemático y descoordinado. En vez de la ingente burocracia actual, la Agencia Tributaria englobaría todas las actuales prestaciones sociales en el concepto único de Renta Básica Individual. Y luego la distribuiría directamente a quienes corresponda.

Así pues, no sólo no hay que gastar más, sino que se generaría un nada pequeño ahorro de burocracia y molesto papeleo. Propiamente, no es que ya esté todo pagado, sino que incluso se gastaría menos de lo que ahora se invierte en prestaciones sociales.

En cuanto a la enseñanza, el MAT propone que la Agencia Tributaria entregue a los padres con hijos menores de edad, y con ingresos insuficientes para costear su enseñanza, un cheque escolar, que cubra lo que ahora se gasta ya, no sólo en profesores, libros, transporte escolar y diverso material educativo, sino también en construcción de escuelas o institutos.

Por tanto, tampoco por este capítulo hace falta dinero adicional. Basta que el manejo del dinero público, que ahora está en las dudosas manos de los políticos, pase a las manos de los ciudadanos con hijos a cargo. Se suprimirían los actuales conciertos. Los padres serían realmente libres para decidir si sus hijos estudian en catalán o en chino mandarín. Dejarían de ser tratados por los partidos políticos como menores de edad, necesitados de protección, en el sentido más peyorativo de esta palabra. En resumen, también en este aspecto ya está todo pagado.

Por último, está el capítulo de la sanidad, que ahora, de manera completamente absurda, es gratuita para todos. El MAT propone que la Agencia Tributaria entregue una tarjeta sanitaria sólo a quienes no puedan pagarse la sanidad de su propio bolsillo. Conoce los ingresos de todos y puede dictaminar en cada caso, según sean las enfermedades o tratamientos médicos de cada persona.

Contra esta flagrante injusticia no protesta nadie. Pero quizá haya un 15 o 20% de ciudadanos que estén en condiciones de costear por sí mismos los gastos de doctores, enfermeras, hospitales y medicinas. En todo caso, encontramos aquí una segunda fuente de ahorro, que añadir al generado por la unificación de las prestaciones sociales. No sólo ya está todo pagado, sino que sobraría también un buen pellizco que ahora se entrega absurdamente a quienes no lo necesitan

Otros modelos de Renta Básica, como los que proponen una entrega de dinero universal e incondicional, están ciertamente necesitados de explicar y justificar la financiación de sus proyectos. Pero el MAT está ya financiado de antemano. No se trata de gastar más, sino de gastar mejor, e incluso ahorrar algo.

Esta es la conclusión a que he llegado, meditando sobre el interesante debate. Lamento que no se me hubiera ocurrido antes. Hubiera aprovechado la ocasión para contestar a la sutil pregunta ¿quién lo paga? con un escueto ya está todo pagado.