Editorial

España, en manos de los comunistas y los separatistas

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 13 de noviembre de 2019
Al final, Pablo Iglesias ha doblado el pulso a Pedro Sánchez que tendrá que tragarse un buen puñado de sapos con tal de mantenerse en el poder, su único propósito político. El preacuerdo entre el PSOE y Podemos resulta inquietante, en especial, para la estabilidad económica y para la solución del desafío secesionista catalán. Pocos minutos después de conocerse el pacto, la Bolsa se desplomaba y la prima de riesgo se disparaba. A continuación, Gabriel Rufián enviaba un recado esclarecedor: si pretenden contar con el apoyo o la abstención de los 13 escaños de ERC es imprescindible negociar el derecho de autodeterminación de Cataluña.

La política económica del futuro Gobierno se basará en los principios comunistas: intervencionismo estatal, subida de impuestos, incremento del gasto público y, por ende, destrucción del empleo. Pues así son los Presupuestos que pactaron Sánchez e Iglesias en la anterior Legislatura y que aplicarán ahora. Solo la UE puede evitar en parte ese despropósito, aunque Iglesias ya ha declarado que está dispuesto a ignorar las advertencias de Bruselas.

El previsible nuevo Gobierno abordará el desafío secesionista catalán negociando con los dirigentes separatistas que exigirán, primero, el indulto o la amnistía de los políticos presos y luego, el derecho a decidir; o lo que es lo mismo, la celebración de un referéndum de autodeterminación. Pablo Iglesias está de acuerdo en respaldar ambos requisitos. Pedro Sánchez estaría dispuesto a excarcelar a los dirigentes del “procés”, aunque siempre se ha opuesto saltarse la Constitución. Pero necesita, al menos la abstención de ERC, además de la de Bildu, si quiere ser investido. Probablemente, el líder de Podemos será el encargado de lograr esos apoyos. Hay que esperar a saber cómo.

Pedro Sánchez ha demostrado lo poco que vale su palabra. Convencido de que el 10-N ganaría holgadamente, centró la campaña electoral en atacar a Podemos, con el propósito de atraer al electorado de izquierdas. Perdió 750.000 votos. El riesgo de verse obligado a repetir elecciones, provocar el hundimiento del PSOE y perder el poder han sido los únicos motivos para cerrar precipitadamente un acuerdo con Iglesias. Porque el pacto con el PP siempre le ha dado grima, por mucho que algunos se empeñaran en la Gran Coalición.

Tan precipitado ha sido el acuerdo, que ni Sánchez ni Iglesias han consultado al Comité Federal del PSOE ni a las bases de Podemos, incumpliendo los estatutos de sendos partidos. Pero tanto el líder del PSOE como el de Podemos eran conscientes de que se jugaban la poltrona en caso de hundirse en una nueva convocatoria electoral. La coartada: el fantasma de la irrupción de la extrema derecha.

Si se consuma el acuerdo con el respaldo del Parlamento, España estará en manos de los comunistas y de los separatistas. Pero Pedro Sánchez podrá dormir tranquilo en el Palacio de La Moncloa. El poder es el mejor remedio para el insomnio.