Opinión

Escritos sobre nacionalismo

Jordi Canal | Lunes 11 de agosto de 2008
Con este título, Escritos sobre nacionalismo, Andrés de Blas ha publicado recientemente un libro muy interesante en la editorial Biblioteca Nueva. Más de tres décadas lleva el autor estudiando, reflexionando y escribiendo sobre el nacionalismo. Algunas de sus aportaciones a esta cuestión resultan de referencia ineludible, en especial Tradición republicana y nacionalismo español, Nacionalismos y naciones en Europa o la Enciclopedia del nacionalismo, que dirigiera en 1997. Ha contribuido de manera decisiva al conocimiento y a la comprensión de los nacionalismos en la España contemporánea.

Andrés de Blas recopila ahora un conjunto de artículos suyos aparecidos en revistas, capítulos de obras colectivas y colaboraciones publicadas entre 1990 y 2007 en El País, siempre con la cuestión nacional como objeto. No es mi intención hacer un resumen del contenido de este libro, tan estimulante como difícil de sintetizar en el reducido espacio de una columna. Únicamente quisiera ofrecer algunas pistas que puedan incitar a su lectura. Voy a referirme de forma breve, en este sentido, a algunas ideas que lo fundamentan, claves, a mi modo de ver, en la explicación de la historia reciente de nuestro país y, asimismo, no desdeñables a la hora de enfrentarse a su presente y futuro inmediatos.

El autor pone de manifiesto la importancia relativamente positiva, a pesar de todos los excesos conocidos, del nacionalismo en el mundo contemporáneo y, en particular, en España. Ha facilitado el buen funcionamiento de los estados europeos y ha contribuido a la forja de solidaridades estatales y subestatales. En el futuro puede seguir cumpliendo estas funciones. La Constitución de 1978, en el caso español, ofrece un marco idóneo –es una “fórmula feliz”, sostiene De Blas. Nacionalismo español y nacionalismos periféricos tienen aquí su lugar. A todos estos nacionalismos hay que exigirles, en cualquier caso, tres condiciones: el reconocimiento previo de una esfera de derechos y libertades individuales, que deben ser respetados; la observancia de una cosmovisión liberal-democrática, y, por último, la aceptación de la idea de lealtades territoriales múltiples. El planteamiento del autor parte, en buena medida, de un par de díadas: nación política y nación cultural, a la manera de Meinecke; y nacionalismo entendido como patriotismo y nacionalismo “nacionalista”, esto es, de vocación xenófoba y/o lealtades exclusivas.

El Estado de los españoles y la conciencia nacional han vivido en la segunda mitad del siglo XX una evidente crisis de legitimidad y confianza. Las causas son múltiples, pero parece posible identificar cuatro elementos que han contribuido a ello: la brusca ruptura de la tradición liberal provocada por el resultado de la Guerra Civil; la voluntad del franquismo de apoderarse de la retórica del nacionalismo español, en su versión más conservadora; el exagerado entusiasmo filo-nacionalista vasco, catalán y gallego de las izquierdas en la Transición; y, también, la actitud exclusivista en el asunto nacional de los nacionalismos periféricos y su permanente deslegitimación del Estado español democrático, proyectada desde el pasado al presente y desde este presente al pasado. En el terreno estrictamente historiográfico, Andrés de Blas insiste en la necesidad de profundizar en el estudio del nacionalismo español, tanto del explícito y declarado como, sobre todo, del difuso, ligado a la tradición liberal y democrática.

Escritos sobre nacionalismo es, en definitiva, una obra repleta de sugerencias e invitaciones al debate y a la discusión. El tono sereno y ligeramente optimista nos aleja de las estridencias y el catastrofismo asociados en demasía, en España, a cualquier alusión a las cuestiones nacionales. El fondo, pero también las formas, convierten el libro de Andrés de Blas en una lectura útil y provechosa en unos tiempos en los que las contingencias del presente siguen proyectándose, día tras otro, sobre un pasado común que se supone menos comúnmente común de lo que fue en realidad.

Jordi Canal es historiador y profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París.

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