Opinión

Otra Navidad en La Moncloa

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 24 de noviembre de 2019

Como quien no quiere la cosa, Pedro Sánchez lleva instalado en La Moncloa más de año y medio. No está en palacio por haber ganado unas elecciones sino porque su socio Pablo Iglesias urdió una moción de censura contra Rajoy por la corrupción del PP. Ahora, sin embargo, el líder de Podemos ni se ha inmutado por la durísima condena de los ERE, que ha demostrado que el PSOE robó a manos llenas a pensionistas y jubilados para despilfarrarlo en juergas y comilonas. Pero eso no puede alterar los planes de ese celestial Gobierno de coalición progresista que va a traer a España la felicidad y la justicia. La corrupción de la izquierda nunca ha sido igual que la de la derecha. No es lo mismo llevarse el dinero a Suiza que gastárselo en prostíbulos.

Pedro Sánchez se dispone a pasar otra Navidad en La Moncloa. O quizás en Tenerife, que en el Falcon todo está al lado. Y mientras, queda con Gabriel Rufián para tratar “de Gobierno a Gobierno” la amnistía de los políticos presos y ajustar un calendario para celebrar un referéndum de autodeterminación. Así lo ha anunciado ERC y el eterno presidente en funciones todavía no lo ha desmentido. Está aterrado de que los separatistas catalanes se molesten y le chafen su investidura. Cree que es mejor darles largas y ganar tiempo con la esperanza de que se olviden de esas minucias y le dejen gobernar. Que en cuestiones de “diálogo” no hay nadie como él. Y si hay que celebrar otra cumbre en Pedralbes, tan de igual a igual como entonces, se sube al avioncito y se acerca a Barcelona para charlar. Que hablando se entiende la gente.

Pedro Sánchez se dispone a superar la sesión de investidura y ser presidente del Gobierno en diciembre. Así lo ha prometido con esa solemnidad que le caracteriza. No parece encontrar barreras que se lo impidan. Ni amnistías ni autodeterminaciones son capaces de frenar su ímpetu. En su día, dijo que no iba a depender de los independentistas para gobernar. Y las carcajadas se oyen hasta en la China. Pero el que de verdad se ríe de todos es él. Se ríe de sus militantes, de sus ministros, de los dirigentes del PSOE y de todos los españoles. Porque, el presidente en funciones, es partidario del famoso refrán español, “ande yo caliente y ríase la gente”. Y es que se parte de la risa. Porque no hay mejor lugar para pasar la Navidad que en La Moncloa. Da igual si sigue en funciones o ya es presidente de verdad. Lo importante es estar en el poder. Y, eso sí, reírse sin parar.