Opinión

Ni Frankestein ni gran coalición

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 03 de diciembre de 2019

Poco se sabe de lo que ha hecho Pedro Sánchez después de las elecciones del 10 de noviembre. Queremos pensar que ha trabajado mucho y, por ser benevolente, productivo, pero desde luego no será porque nos lo haya contado él. Se criticaba al del plasma, pero lo del presidente del Gobierno aún en funciones es absolutamente vergonzoso. ¡Ni a través de plasma!

No es la primera vez. Sánchez nos ha ignorado (a la prensa) en varias ocasiones por largo tiempo. Se entiende que la inestabilidad política en España desde la moción de censura alentada por el líder del PSOE con la connivencia de las “mejores compañías” del Congreso no es motivo de orgullo y tener que dar explicaciones de “con quién anda” no debe resultar en absoluto agradable, pero es lo que él mismo provocó.

Ya se le ha reprochado antes su falta de atención por la transparencia de lo que el jefe del Ejecutivo firma y tiene previsto firmar, pero han tenido que venir desde Chile para poner la cara colorada a su “responsable de comunicación”, así como a él mismo, por su opacidad informativa. En el éxtasis de una Cumbre Climática organizada en un mes, no dejó de ser un baño de realidad la reprimenda de una periodista que reflejó claramente el sentimiento de toda la profesión al quejarse de que no le permitieran levantar la mano para preguntar.

Hay que insistir: contestar solo a dos preguntas, sin contar las otras dos sobre clima, en 18 días dice mucho del oscurantismo en el que Pedro Sánchez quiere envolver sus negociaciones con los separatistas.

No hemos oído de su boca ningún tipo de reacción al respecto de la sentencia de los ERE, un caso feo que no vamos a repetir ahora lo que supone para la credibilidad e imagen de un partido instalado en prácticas de más que dudosa ética. Y no es menos sangrante que sigamos sin saber qué planes tiene con ERC, una formación que, hay que recordar, ya le hizo la pascua al PSOE con los Presupuestos Generales de marzo de este año, cuando se los echó para atrás, y obligó a Sánchez a tirar la toalla y convocar elecciones. Del mismo modo, también vetó a Miquel Iceta al frente del Senado.

Es decir, la animadversión hacia el PSOE, aunque siempre mucho menor que con el PP, es considerablemente manifiesta, por lo que cabe preguntarse qué tiene pensado ofrecer Moncloa a los republicanos para que apoyen la investidura de Sánchez.

El PSOE no puede caer en el error de negociar con ERC como si fuera el PNV. A los pragmáticos vascos te los llevas al huerto con dinero, los separatistas catalanes se creen más la causa, aunque veremos hasta dónde llegan si ven que, efectivamente, ningún presidente del Gobierno, en funciones o no, socialista o del PP, puede aceptar un referéndum de autodeterminación.

Y digo yo: ¿Es el Gobierno Frankestein con Podemos y ERC la única opción que baraja Sánchez? ¿Piensa, por el contrario, ofrecer “algo” a PP y Cs a cambio de su abstención en una gran coalición?

En el supuesto de que finalmente ERC se abstuviera y quitara la coletilla de “en funciones” a Sánchez, no podemos obviar el hecho de que para aprobar las cuentas que sustituyan a las del PP es necesario que la misma ERC dé un sí. Y esto será a cambio… ¿de qué?

La vía constitucionalista se presenta, muy a pesar de lo que opinan en Moncloa, como la única opción que aportaría estabilidad a un Gobierno de Sánchez que tendría que aceptar alguna de las medidas que le propusieran Pablo Casado e Inés Arrimadas. Este plan tiene un ‘pero’ y es que las bases, los militantes del PSOE, no aceptarían bajo ningún concepto cualquier dependencia del PP.

Se antoja difícil y si damos por bueno lo que dicen las partes, no habrá investidura. Si han mentido y al final sí la hay, no habrá Presupuestos Generales del Estado. Si alguna de las partes sigue bajándose los pantalones, llegará un momento en el que se avergüence tanto que romperá el pacto y se acabará el Gobierno. ¿Cuánto durará eso? Pues imagino que dependerá de la vergüenza que sean capaces de soportar.

Como parece poco probable que Sánchez piense en unas terceras elecciones y en una gran coalición a la alemana, hay que decir también que temo la capacidad de aguante que tienen algunos.

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