Manifestantes violentos protagonizan altercados este jueves en París durante las marchas sindicales contra la reforma de las pensiones propuesta por el Gobierno del presidente, Emmanuel Macron.
Los enfrentamientos estallaron poco antes de las 16.00 hora local (15.00 GMT) en avenidas del este de la ciudad, donde se constituyó un grupo de lo que se conoce como "black bloc" formado por al menos 500 radicales, según fuentes oficiales citadas por la emisora "France Info".
La Prefectura de Policía de París indicó en su cuenta de Twitter que hasta las 17.30 hora local (16.30 GMT) las fuerzas del orden habían detenido de forma preventiva a 87 personas y se habían realizado 9.350 controles para intentar evitar los disturbios.
La marcha de los sindicatos, que había salido de las estaciones ferroviarias del Norte y del Este en dirección al sur de París con decenas de miles de personas, se vio alterada por estos incidentes.
El Gobierno había señalado que los servicios secretos han detectado en los últimos días la intención de colectivos extremistas de acudir a las manifestaciones en París y otras ciudades del país. Por eso la Prefectura de Policía instó a los comerciantes a lo largo de todo el trayecto de la marcha en la capital a cerrar sus establecimientos para evitar los efectos de las acciones vandálicas.
En total, unos 6.000 agentes han sido movilizados en la ciudad para prevenir actos de violencia. Fuera de París, también se han registrado incidentes y enfrentamientos con las fuerzas del orden en ciudades como Nantes, Rennes o Lyon.
La huelga contra la reforma de las pensiones del Gobierno francés está teniendo en su primera jornada este jueves un fuerte seguimiento en los ferrocarriles, el transporte metropolitano o la educación.
La reforma quiere sustituir los 42 regímenes que existen en la actualidad por un sistema por puntos en el que cada euro cotizado dé los mismos derechos al alcanzar la jubilación, y contempla con ello acabar con los beneficios de los que gozan trabajadores como los de la SNCF o la red metropolitana parisina de transporte.
Según indicó la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) en un comunicado, un 55,6 % de sus trabajadores ha seguido el paro, lo que significa mucho más que el 33 % que la secundó en 2018 durante la protesta contra la reforma del estatuto de los empleados de esta empresa estatal. Además, el porcentaje es particularmente elevado en puestos clave para el funcionamiento de los trenes como los maquinistas (85,7 %) o los revisores (73,3 %).
El secretario de Estado de Transportes, Jean-Baptiste Djebbari, dijo que se cumplen las previsiones anticipadas el miércoles, es decir, que sólo circula globalmente un 10 % de los trenes.
En el transporte metropolitano de la región de París, donde residen más de 12 millones de personas, sólo funcionan con normalidad dos líneas de metro, las automáticas, y tres más únicamente en las horas punta, mientras que once permanecen completamente paradas. La situación es similar en los cercanías, con las dos principales líneas -que transportan a unos dos millones de pasajeros a diario- únicamente abiertas en hora punta.
La huelga de una parte de los controladores aéreos y de empleados de algunas compañías, pero también la imposibilidad de operar normalmente, han llevado a la cancelación de entre el 20 y el 30 % de los vuelos en Francia, según las cifras provisionales de Djebbari, que reconoció que la situación mañana "será muy similar".
El Ministerio de Educación señaló que en los colegios de primaria se han sumado al paro el 51,15 % de los profesores, y en los de secundaria, el 42,32 %, aunque los sindicatos cifran el porcentaje global de seguimiento en el 70 %.
La huelga también ha repercutido en el consumo de electricidad y durante la mañana, cuando el pico de consumo normalmente se produce a las 8.00 hora local (7.00 GMT), hoy no se registró hasta dos horas más tarde.
Durante la mañana se organizaron decenas de manifestaciones en diferentes ciudades del país, que reunieron a miles de personas, y en algunas de ellas se produjeron enfrentamientos de grupos violentos con la policía, como en Lyon y en Nantes.