Opinión

La coalición, como el amor, tiene delito

ESCRITO AL RASO

David Felipe Arranz | Lunes 16 de diciembre de 2019

La investidura está en el aire. Como el amor. “Love is in the air”. Y esto es una máxima desde que la cantó John Paul Young en 1977, haciendo creer al mundo entero que el entendimiento de las parejas y de las coaliciones era posible. Pero no es no. Él canta que la investidura es primero y el pacto, después. Ella le responde que no, que ni investidura ni “desvestidura” antes de Navidades: que la novia va de blanco y envuelta en gasa de casta pureza y ladrillazo secesionista. Marta Vilalta, portavoz de ERC, y José Luis Ábalos, secretario de organización del PSOE, están envueltos en el agridulce campo de la batalla. Prudencia y discreción en el 14º Congreso del PSC, al que Esquerra no acudió: desgaire, despecho, feos máximos al novio. ¿Dónde están las arras? ¿Do el anillo?

Mientras, Pablo Casado e Inés Arrimadas han ido a hacerle la visita del médico a Sánchez a palacio, y a recordarle que con la Constitución no se juega ni se hace cambalache. Entonces al primero le ha puesto cara de perro burocrático, atenuada la culpabilidad de sus conversas con Vilalta, que sobre la mesa de negociación tiene un punto que considera irrenunciable: el derecho de Cataluña a la autodeterminación y su aserto de que “la estabilidad del Gobierno de España no nos importa” (sic). Este es el diálogo de las partes –que se pretende bilateral–: silencioso, a puerta cerrada en la Zona Franca de Barcelona, etc. Los de Rufián no tienen prisa, porque en Navidad los pactos duermen el sueño de los justos, o de los ángeles y los pastores. Así que los “procesistas” se irán con la clámide a otro sitio, dicen, a hacer el tratado de los celebratorios durmientes de diciembre, en un arrebato de recogimiento y religiosidad.

Pero habrá zambomba con el proceso a Torra, con Puigdemont y los exconsejeros a la fuga bruselense y su extradición pendiente, con los permisos penitenciarios a los políticos presos, con la melé europea de la inmunidad diplomática (o no) de Junqueras al ser eurodiputado electo –pero inhabilitado–, asegura el Tribunal de Justicia de la UE. En el fondo, es una investidura retrospectiva, porque todo ocurre como varias veces y ya visto: tres son las reuniones, tres, entre los socialistas y los de ERC; y otras tantas, como san Pedro a Jesucristo, son las negaciones al candidatísimo, en este investir el santo desde que se celebraron las elecciones el 10 de noviembre. Porque Ábalos cree que “Obi-Wan Torra: eres mi última esperanza”. Y no, según Casado y Arrimadas, quienes desde los círculos infernales de la derrota, desde la oposición “caliente”, quieren que los independentistas no formen gobierno, no accedan a las sillas, no entren por la puerta grande de una secretaría de Estado, la bicoca de una dirección general o similar.

La derrota se perdona, pero no se olvida, y lo del expediente conyugal de coalición, de alianza periférica, de romance con Unidas Podemos, Casado no puede sufrirlo, porque él dice que “Sánchez es el tapón, el bloqueo personificado”. O le dedica flores como que es “el mayor felón de la historia democrática de España", "el mayor traidor que tiene nuestra legalidad", “lo más grave que ha vivido la democracia española desde el 23-F” o “un presidente que comete delitos de narcotráfico”. Y con ese mensaje de amor se presenta en Moncloa y el presidente pone esa cara de piedra, de pez roca en un acuario de Santander, con ese mohín, y el palentino se fue por donde vino. Consternado. Extrañado. Lógicamente. Acaso ese guion camorrista y pendenciero de Teodoro ha puesto cachondos a otras (otres, otris), pero no a Sánchez, todo vigor testosterónico y “moachomenismo”, de ese de donde las dan las toman, y deditos índice y corazón en miradas aviesas, etc.

Total, que seguimos en el laberinto, el separatista y el del (des)gobierno del país, sin programa, sin ministros, sin nada. Quedan las diecisiete conversaciones telefónicas que Sánchez celebrará mañana con los presidentes autonómicos, mientras Adriana Lastra hace otras llamadas por ahí, a las periferias crispadas de los eternos descontentos. El concierto, la coalición, la poda del adversario… como el amor, es delito si no se mira a los ojos. “And I don't know if I'm being foolish, / Don't know if I'm being wise, / But it's something that I must believe in, / And it's there when I look in your eyes…”. Sí. “Love is inthe air”… Porque lo de este pacto de la investidura, como lo nuestro, bien lo sabes tú, Amore, rebasa lo político y cae de lleno en lo delincuencial.

Twitter: @dfarranz