Opinión

Mi “primo” Patxi (En memoria de Patxi Andión)

TRIBUNA

Boris Cimorra | Sábado 21 de diciembre de 2019

En los años 70 del siglo pasado yo todavía vivía en Moscú, donde he nacido siendo mi padre español, exiliado en la URSS después de la derrota de la República en la Guerra Civil. Mi padre trabajaba entonces en la redacción de Radio Moscú que emitía sus programas en castellano para los oyentes en España y América Latina. Su voz, bajo el seudónimo de Jorge Olivar, fue la voz de la emisora moscovita más escuchada en España durante el régimen franquista. La “Voz que venía del Frío” (es el título de mi libro dedicado a mi padre y a aquellos años) para “calentar” los ánimos de los españoles descontentos con la falta de libertades en una dictadura establecida en el país después de la caída de la República.

Uno de estos oyentes fue el joven cantante, simpatizante comunista, Patxi Andión. Me lo comentó él a mí a mi padre, cuando nos conocimos, ya en España, a donde yo con mi familia pudimos regresar, a finales de 1977, después de la muerte de Franco.

Yo también estaba trabajando en “Radio Moscú” y uno de mis oficios preferidos era preparar unos programas musicales, para los oyentes soviéticos, sobre la música y la canción española. Con un enfoque especial en la “nueva canción”, la “canción de protesta”, que era muy de moda en aquellos años y la que más le gustaba a la redactora jefe del programa “El Globo Musical” con la que yo estaba colaborando con mis “sonoros” artículos. Así cantaron en “El Globo Musical” moscovita (canciones se reproducían de los discos que yo coleccionaba) los cantantes como Raimon, Serrat, Llach, Paco Ibánez y ... Patxi Andión.

Jamás me pude imaginar entonces, que este vasco rebelde, con una voz ronca, fuerte y viril, resultaría en la vida real mi pariente, un “primo”, y lo descubrí cuando le vi por primera vez en España. Es que mi prima, la actriz Ana Castor, tenía una hija Gloría, para todo el mundo Glorita, de una belleza excepcional, “morena de verde luna”, con unos ojazos ágata “como dos escarabajos de cristal negro” y una impecable figura, esculpida por la maestra naturaleza. Y Patxi Andión, un buen experto en la belleza y armonía, se enamoró de Glorita. Se casaron y tienen tres hijos, varones, majísimos.

Nos hicimos muy buenos amigos, mi familia y la de Patxi. Nos pasábamos juntos unas inolvidables veladas, tanto en Madrid, Toledo o Moscú (donde nos reunimos una vez, cuando Patxi y Glorita quisieron conocer la Unión Soviética en vías de la “Perestroyka”).

Patxi simpatizaba mucho con el país soviético, la cuna de la revolución comunista. Compartía plenamente los ideales de la justicia y de la igualdad, que proclama la doctrina comunista, aunque no las cumpliese en la vida real. Hemos hablado mucho de ello. Le dolían los excesos y las injusticias del comunismo totalitario, pero él pensaba que la culpa es no de la propia doctrina, sino de su mala y tergiversada praxis.

Hoy se paró este corazón idealista. Se apagó esta vos llena de poesía y de protesta. Pero se quedan con nosotros, para siempre, sus canciones, sus papeles en las películas, su acogedora simpatía y el trato campechano y cariñoso con la gente.

Mi querido “primo” Patxi, te vamos echar mucho de menos, todos los que te conocimos y enamoramos de tu entrañable personalidad, de tu polifacético talento y de tu profunda alma artística.