Comienza un nuevo año. Dos patitos dando vueltas cada uno en su propio circulo. Otro año en el que nadar alrededor de nosotros mismos para ahogarnos en nuestra orilla. Por la boca muere el pez, el humano lo hace cuando el pezón se desboca. Mala leche que se oscurece al contacto con nuestros labios carcomidos, mariposas muertas. Un movimiento incontrolado que busca volar por el agua, nadar por el aire, vomitar la vida.
Acabar un año, desengancharse de él, estar vacío es estar saludable. Nada en el horizonte, no ver nada es la constatación de que se ha hecho una limpieza a fondo, eficiente. Pero hay que ocupar ese vacío de nuevos vicios, llenar el estómago de arañas, la lengua de gusanos, el corazón de balas.
Engancharse a las trenzas de una nueva Greta, a la locura azul de sus ojos de fuerte marejada. Meterme en su nariz y respirar por ella, ver como sus mocos se convierten en bosques colgantes donde todo huele a limpio, incluso sus ojos acuáticos, la hierba de ese bosque sabe a menta, a “cloro-filia”.
Meterse en vena al niño de la Espe y el bigotudo, que se lo peina con la goma de borrar. Hormigas que desaparecen en su boca y que cuando las escupe vuelan por el aire y forman la palabra FAES. Ese niño bien, al que se le nota la frescura de su edad en esa tormenta de ideas que no para de tener. Eso sí, se las cuenta al cuello de su camisa y ni está se entera de cuales son. Casado es el hombre que susurraba al caballo Ralph Lauren. Está desaparecido, se hace el muerto, como los niños cuando se dejan flotar en la piscina. Su idea más original está siendo “hacerse un Rajoy”, el que resiste gana, el que no habla no la caga, el que no hace nada se ahoga, pero solo si está en el agua. Pablo es de secano, pone la mente al sol, la cara se la ha dejado a Abascal que se le adelantó por el leve resquicio que dejó a su derecha.
Drogarse con el “Terminator guapo”, Pedro podría haberse ido a gobernar California, pero su desafío es ser el “poli” que controle esta gran guardería que es España. Sus mentiras arriesgadas, su sabotaje a España, mercenario que se vende a un nacionalismo que de progresista no tiene nada y que solo quiere su interés particular. Un hombre de Estado que pretende partirlo, hacer del pastel varias porciones y solo repartirlo con sus amigos ricos catalanes y vascos. Es lo que tiene esta socialdemocracia que es droga de la dura, la que más engancha es siempre la adulterada.
Durante el año seguro que irán apareciendo nuevos vicios, pero veo que voy arrastrando los del pasado, pensaba que empezaba limpio este año, pero observo que sigo de mierda hasta el último pelo de la cabeza. Solo escribir estos textos limpiará la mugre que me envuelve de manera perfecta.