El Gobierno echaba balones fuera este martes tras conocerse el peor dato de paro de un enero desde el año 2014: 90.248 nuevos parados, hasta los 3,2 millones de parados, según los datos del Ministerio de Seguridad Social. Para colmo, la afiliación a la Seguridad Social caía en 244.044 personas, peor dato desde 2013.
La situación afectaba con especial virulencia en el campo español. Agricultores y ganaderos se manifiestan este miércoles en Madrid, ante el Ministerio del ramo, para exigir soluciones a un campo asfixiado por los bajos precios y el aumento de los costes laborales que suponen la subida del Salario Mínimo Interprofesional. Las demagógicas políticas económicas del Gobierno se estrellan de nuevo con la realidad, y sus perjudiciales consecuencias pueden comprobarse de manera inmediata.
En rueda de prensa, el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez, desvinculaba la subida del salario mínimo como causa de la destrucción de empleo en el sector agrícola, donde los afiliados a la Seguridad Social bajaron 15 veces más de lo habitual, algo que en su opinión se debe a la mala campaña de la aceituna.
De esta manera, el Ejecutivo vuelve a dar muestras de su ceguera ante los indicadores más evidentes de que la desaceleración económica es más grave de lo esperado. Sin embargo, la coalición PSOE-Podemos se empeña en subidas del SMI, aumento del sueldo de los funcionarios del 2% o una revalorización de las pensiones del 0,9%, sin tener en cuenta la ralentización del crecimiento al 1,6% este año que vaticinan organismos internacionales como el FMI.
Son las equivocadas políticas económicas que caracterizan a la izquierda y que podrían resumirse en el dicho castellano de “pan para hoy, hambre para mañana”.