Opinión

Los cuentos de miedo de Sánchez y Maduro

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 09 de febrero de 2020

Poco después de conocerse el inesperado viaje de Zapatero a Caracas para entrevistarse con Nicolás Maduro y Delcy Rodríquez, el Gabinete de Prensa de Moncloa emitía un comunicado asegurando que era “a título personal”. Hay que entender, si nos lo creyéramos, que el expresidente español ha sido invitado por el sátrapa chavista, en vuelo de lujo y con estancia palaciega, para una simple charla entre dos viejos amigos. Que no guarda relación con el conflicto internacional que ha provocado Sánchez al enviar a Ábalos a entrevistarse con la vicepresidenta venezolana al aeropuerto de Barajas. Por permitir, o animar, a Delcy Rodríguez a sobrevolar espacio Shengen y aterrizar en suelo español, pese a tenerlo prohibido por la UE acusada de violar los derechos humanos. Por aprovechar el desenfadado encuentro en Barajas para hablar personalmente con la vicepresidenta desde el móvil de Ábalos.

La mamarrachada del Gobierno español ha escandalizado a la UE y a la oposición venezolana. Más aún, después de que Sánchez rehusara entrevistarse con Guaidó durante su estancia en nuestra nación. Y, ahora, Estados Unidos pide a España explicaciones sobre el encuentro.

También resulta una torpe mentira decir que, en plena crisis diplomática por la excéntrica entrevista de Barajas, Zapatero no habló con Pedro Sánchez antes de partir al paraíso chavista. Por si quería mandar algún recado a su admirado Nicolás Maduro o, al menos, para ponerse de acuerdo en el “relato” de lo que ocurrió en Barajas. Y es que, desde el famoso Gabinete de Moncloa y los voceros del PSOE ya se han contado miles de versiones del dichoso encuentro. La más graciosa se basaba en la amistad entre Ábalos y el ministro de Turismo de Venezuela. Tan estrecha debe ser la relación entre ambos, que Ábalos se fue un domingo a medianoche entre vientos huracanados y una violenta lluvia hasta el aeropuerto para abrazar a su colega y pasar un par de horas contándose anécdotas y tomándose unas copas en la terminal. Un envidiable plan y un hermoso lugar para un domingo por la noche. El encuentro de Ábalos y la vicepresidenta fue mera casualidad. Debió tropezarse con ella en el “duty free”. Según dicha versión, claro.

Se han inventado otros muchos cuentos sobre el culebrón venezolano. Ninguno creíble. Pero con toda seguridad, tras el encuentro entre Maduro y Zapatero habrá una versión final. Será la definitiva y tan democrática y progresista como sus protagonistas. Es posible, incluso, que digan de qué hablaron. Porque, hasta ahora, resulta un misterio el contenido de las largas entrevistas celebradas en la sala VIP de la terminal de Barajas y en el interior del confortable jet de la vicepresidenta venezolana.

Si no fuera por los celos, Zapatero y Sánchez deberían llevarse bien. Sobre todo ahora que les une el interés por blanquear la dictadura chavista. Los dos presidentes socialistas han coincidido en llevar a su partido desde la socialdemocracia europea hasta la extrema izquierda populista. Han instalado el dogmatismo en el Consejo de Ministros, entre otras muchas calamidades. Y mienten como bellacos. Por eso, nadie se cree ni lo del amigo de Ábalos ni lo del “viaje a título particular”. Y por eso, nunca se sabrá lo que han tramado con el dictador chavista. Las malas lenguas comentan que Maduro ha enseñado a Sánchez a jugar con las urnas con la destreza de un trilero del Rastro. El presidente del Gobierno ya lo ensayó con unas cortinas antes de que el Comité Federal del PSOE le diera una patada por tramposo y por querer pactar con los secesionistas. Pero volvió y pactó. Y ahora, además, se inventa unos cuentos de miedo, a pachas con su colega venezolano.