Luka Doncic comenzó la temporada en números de MVP de la NBA. Una barbaridad si se contempla su edad y que se trata sólo de su segundo curso en la liga estadounidense, en la compite como extranjero habituado a otro ritmo y otros mecanismos colectivos. La perla que ganó la Euroliga y el Eurobasket antes de ser veinteañero y de dar el salto al país norteamericano estaba en una ignición permanente que asentó a sus Mavericks como equipo de playoff, de manera sorprendente.
Sin embargo, en sus últimas semanas había sufrido un bajón en cuando a su pericia en el tiro, si bien sanaba ese bache con una lectura de juego maravillosa. Sólo al alcance de LeBron James -que le ha empatado en triples-dobles aprovechando la ausencia del esloveno-. Y ese devenir se vería continuado con una lesión que le ha tenido fuera de las pistas durante siete partidos. Un esguince de tobillo le sacó de dinámica justo antes de la selección para el que será su primer All Star Game.
'King' James no tuvo problemas en elegirle para su equipo en ese evento festivo particular, confiando en que su recuperación le daría para llegar a cita inminente que tendrá lugar en Chicago. Y, en el entretanto, en Dallas se mordían la uñas, pues siguen enfrascados en la batalla por mantenerse en los puestos que dar derecho a la poste temporada, ahora que se acerca la segunda mitad del calendario.
Por ello, la franquicia tejana tenía marcada la fecha de este jueves. Doncic volvía a competir esta madrugada. En casa. El American Airlines Center de Dallas acogió el duelo ante los Kings y se puso en pie, satisfecho, al disfrutar de un regreso soñado por parte de su jugador clave. Luka firmó una tarjeta sensacional, digna de los mejores. Arrinconó los efectos de la inactividad y se fue hasta los 33 puntos, 12 rebotes y ocho asistencias en 31 minutos de juego. Con 10 de 18 tiros de campo, incluidos 3 de 7 triples, y 10 de 12 desde la línea de personal.
Además, por si fuera poco, regaló varios tiros imposibles, de circo, a la tribuna. En resumen, volvió donde lo había dejado: recuperó el rol jerárquico dentro de Estados Unidos ipso facto. Condujo a su equipo a ganar por 130-111 y a calmar la angustia de su directiva. Con 20 años, lidera el parámetro de triples en el campeonato y parece seguir lanzado en la persecución de los logros colectivos e individuales que se ha marcado, siempre dentro de la competitividad hambrienta que demostró también en el Real Madrid.
"Era la mejor manera de sentir que estoy recuperado y listo para seguir dando todo mi apoyo al equipo y llegar al Fin de Semana de las Estrellas en plenitud de forma", comentó al terminar el partido. Y se felicitó por haber alimentado el gran estado de forma de su compañero ineludible, el prometedor letón Kristaps Porzingis (27 puntos y 13 rebotes). A él le dio cinco de las ocho asistencias que repartió. "Es genial que los dos tenemos este tipo de noches", resumió Doncic.
El esloveno, en todo caso, hizo hincapié en que "tenemos que seguir trabajando, y vamos a mejorar cada vez más". Pero, ¿cómo se puede mejorar lo hecho hasta ahora? Luka promedia, a su edad, 28,9 puntos; 9,5 rebotes y 8,7 asistencias. Sólo las lesiones -ha sufrido dos esguinces, por los que se ha perdido 11 partidos- le resultan un freno. Y también para un Porzingis ya instalado del todo en la inercia de Dallas. Este letón de 24 años promedió 28,8 puntos por partido con 49% de tiros de campo durante la reciente ausencia de Doncic. Y se perdió 10 partidos seguidos por arrastrar dolores en la rodilla derecha.
"En ese sentido, quizás ese tiempo (de baja de Luka) me permitió recuperar mi ritmo un poco más al tener mayor responsabilidad en el ataque", comentó Porzingis, quien, a su vez, recalcó que "Luka ha hecho un gran trabajo comunicándome dónde voy a recibir el balón". "También se está acostumbrando a jugar conmigo y realmente está empezando a encontrarme en esos lugares donde me siento cómodo, en esa zona de rango medio. Y lentamente, estas cosas comienzan a hacer clic. Creo que a medida que seguimos trabajando, jugando juntos, va todo ser cada vez mejor. Esta noche fue genial", remató.
Rick Carlisle, el gran valedor de la llegada de Doncic, primero y de Porzingis, después, está disfrutando ahora de la razón que le ha otorgado el tiempo. Estos dos jóvenes europeos están sembrando un camino ilusionante en los Mavericks. "Son dos grandes jugadores jóvenes que realmente hacen mucho para mejorar el rendimiento de los demás. El juego, la comunicación y el contacto visual entre ellos cuando atacábamos fue fantástico", analizó un preparador que ganó el anillo cuando contaba con Dirk Nowitzki en plantilla -otro europeo captado bien joven y pulido en Texas-.