Opinión

La nueva asociación

TRIBUNA

Juan Carlos Barros | Lunes 17 de febrero de 2020

Se acabó el Brexit. El Reino Unido ya no está en la Unión, la cual ahora ha previsto que haya una nueva asociación, que es lo que está establecido en general en el Tratado para relacionarse con terceros estados, aunque en este caso se trate de uno que ha estado en ella tanto años.

La Unión quiere que esa asociación sea extensa y flexible sobre la base de un acuerdo comercial central que vaya más allá de lo comercial pero menos que el acuerdo aduanero actual y que agrupe también a la economía y a la seguridad, pero ¿en qué quedamos, va a ser menos, más o es que es igual?

El comercio sigue siendo el núcleo central para una Unión Europea que mantiene su fórmula original hasta el final, la cual sin embargo da de sí lo que da. La política comercial de la Unión no varía, quiere desarrollar los intercambios y eliminar los obstáculos. Estas son las instrucciones para armar el nuevo mecano: una competencia abierta y justa, fuerte compromiso para tener un terreno de juego sin inclinar, que no haya distorsiones ni ventajas y altos estándares para funcionar.

La negociación del acuerdo de asociación va a ser un asunto espinoso y duro, pues el Reino Unido ha pasado por la experiencia de la Unión, ya no es el mismo que entró, ha aprendido la lección, ya sabe de la complicación del derecho continental. La cuestión ahora es que si el tratado está enfocado al logro de un objetivo dual (desarrollar y eliminar) ¿no estaremos creando un nuevo híbrido de estado al apuntar al unísono contra dos?

Para ilustrar esta posibilidad veamos lo que pasó no hace ni una semana en la sabana tropical:

Estaban la mamá leoparda y su hijo leopardito en aquella sabana, donde debido al cambio climático había muy poco para comer, cuando en vista de lo cual la leoparda le dijo a su hijo que ya que no había por allí gacelas de ojos azules, ni veloces cebras rayadas ni siquiera ungulados antílopes, que comiera tortugas y erizos; los cuales, por otra parte, aunque son caza menor ofrecen una considerable dificultad, pues si el uno tiene pinchos, la otra una corteza dura de pelar.

El leopardo (león y pantera mezclado) es de por sí un animal muy adaptado, habita todo tipo de hábitat, siempre está activo, tiene una dieta muy amplia y se duerme hasta en la rama de un árbol. Las directrices de la leoparda en consonancia fueron finalistas, pues le dijo: “al erizo tienes que desenrollar y a la tortuga de su caparazón sacar”. “OK” respondió él y se largó, y como era admirador del Bardo, para pasar el rato recitó:

Over hill, over dale / Thorough bush, thorough brier / I do wander everywhere / Swifter than the moon's sphere… / Those be rubies, fairy favours / In those freckles live their savours…

En eso que llegó a la orilla del mar donde estaban esos dos, a quiénes no les dio tiempo a salir huyendo, de manera que cada uno hizo lo que tenia por costumbre hasta el momento, o sea lo que le había dicho su mamá. El leopardito, que era muy lenguaraz, mantuvo con ellos una conversación realmente innecesaria, en la cual le quisieron liar y tanto le confundieron que tiró la tortuga al mar, que ya sabía nadar, y se pinchó con las púas del erizo, a quien de dentro de su caparazón quiso sacar.

Volvió después donde su mamá, más compungido que dolorido, que le dio entonces instrucciones mas precisas sobre su cometido, tanto que los dos que la oyeron se dieron por perdidos y comenzaron a hacer sus preparativos, los cuales consistieron en una gimnasia especial para flexibilizar los requerimientos de la competencia internacional.

Milagrosamente en una noche consiguieron evolucionar, tanto cambiaron que al día siguiente ambos habían desarrollado escamas y además podían echarse a rodar, de modo que el leopardito por consejo nuevamente de su mamá, que los calificó como una nueva especie comercial, allí les dejó y se marchó a otro sitio a cazar.