Opinión

Pedro Sánchez y el rencor

TRIBUNA

Germán Ubillos | Miércoles 19 de febrero de 2020

En lugar de combatir o de enjuiciar a Pedro Sánchez me gustaría conocerle personalmente. Sí, me encantaría. El doctor y maestro Gregorio Marañón tiene libros inolvidables leídos allá en mi juventud sobre personajes públicos o históricos añadiendo a sus nombres de pila, una característica singular, un adjetivo, un sustantivo que lo caracterizara como por ejemplo “Tiberio- Historia de un Resentimiento” o “El Conde Duque de Olivares – La pasión de mandar”. O incluso el “Don Juan” o en “Amiel” donde se destaca una característica fundamental sobre todo lo demás.

De nuestro actual Presidente tan denostado por los medios, destacando sus defectos, sin apreciar sus virtudes que alguna tendrá, me gustaría decir. No hay nadie absolutamente malo ni nadie absolutamente bueno.

Se sabe que Hitler era especialmente sensible con los niños a los que trataba con especial delicadeza y unción.

También es preciso fijarse mucho en el nacimiento, la infancia y la trayectoria hasta la cumbre o hasta la muerte.

Del actual presidente se podría destacar, su entereza, su perseverancia en superar el hecho de que sus propios compañeros de partido le defenestraran estando ya en la cúspide, lo más impresionante fue idear la réplica exacta sin estresarse, sin exaltarte ni desfallecer.

Como ocurría con Rodríguez Zapatero, pero quizá de forma más flagrante y permanente, de pronto en lugar de llevar a cabo lo que ha dicho a los medios se desdice o incluso comienza a hacer otra cosa diferente sin dar apenas explicaciones.

Esto al personal, “a cierto personal” le exaspera, pero por supuesto tendrá sus razones y más en un gobierno de coalición con otras fuerzas políticas.

A todo se acostumbra uno. Incluso a la teoría del ajuste, del giro copernicano, pues de tanto repetirlo una y otra vez el común de los mortales le identifica con uno de esos jugadores de fútbol que de tanto regatear y caracolear se regatea a sí mismo y ya no sabe ni lo que hace. O aquel torero o cantante que siente de pronto pánico y desaparece del escenario o del ruedo pero sin decir esta boca es mía.” Oficios de la política, pero más hachazos da la vida.

Otra cosa es retrotraer cosas del pasado casi remoto que no vienen a cuento, y por arte de birlibirloque presentarlas de pronto así, ante el personal como si aca basen de ocurrir ayer. Este es un jueguecito malsano y peligroso llamado “Ley de la memoria histórica” que posee en esencia poderosas pasiones, lo que más espantaba a Buda, pues las pasiones no solo destruyen el entorno sin que te destruyen a ti mismo, tu interior. No sigas el consejo de quien te recomienda sacar a los monjes de ese lugar ignominioso que no puedo pronunciar pues una espesa censura se va ciñendo a mis sienes y me impide pronunciarlo; te ofrezco lo mejor que tengo, pasar unos días contigo en la Moncloa, soy viejo pero me he dedicado a pensar toda mi vida, a leer filosofía, literatura, teatro, historia ocho horas al día durante ocho largos años, aparte de mis estudios de jurista y economista.

¿Tú tienes tiempo para pensar lo que has de hacer cada día?, ¿crees que tus asesores piensan para ti o más bien para ellos y sus cortos intereses?. Admíteme unos días en la Moncloa cerca de ti y verás cómo desaparece ese cerco de hierro que te ahoga; la oposición y la crítica constante dentro de tu propio partido y fuera de él en el Congreso, que se relajará hasta desaparecer y tu aparecerás como el Primer Ministro bueno, afable, razonable, lógico y afortunado, no solo en el físico sino también en lo moral y en lo mental.

Basta de sufrimientos y de asesores alicortos de pensamiento romo y extravagante. La vida es para disfrutarla y para ser feliz y más en el lugar que ocupas.

Necesito ayuda física, eso sí, voy con andador y con silla de ruedas, pero tú sabes que a ti te faltan otras cosas que yo te voy a dar y regaladas. Nada de rencores ni pensamientos turbios, una autopista de luz hacia lo alto para sanear y eliminar a tantos enemigos.