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Un huracán llamado Atalanta deja al Valencia al borde del KO | 4-1

(Foto: Efe).

OCTAVOS - IDA

M. Jones | Miércoles 19 de febrero de 2020
Los levantinos fueron arrollados por su fragilidad defensiva y casi necesitan un milagro en Mestalla. Por M. Jones

El Atalanta se había destapado como una de las sorpresas de la presente edición de la Liga de Campeones. Ya lo había hecho en Italia durante el pasado curso. En el presente viaja en una cómoda cuarta plaza, por delante, entre otros, de Roma, Milan, Nápoles y Fiorentina. Su capacidad para competir en contextos exigentes quedó demostrada con su supervivencia, in extremis, en el grupo de Champions que compartía con Manchester City, Shakhtar Donetsk y Dinamo de Zagreb. Y este miércoles se le cruzaba el Valencia.

El bloque español, inmerso en un devenir guadianesco -plantó cara al Atlético después de ser goleado por el Getafe-, se presentó en San Siro con serios problemas en la línea defensiva. Las lesiones han acribillado a sus titulares y en esta fecha formarían Mangala y Diakhaby. Lo pagarían muy caro. El resto del once pensado por Albert Celades era el representativo, salvo por la inclusión de Guedes como segundo punta. Por otro lado, Gian Piero Gasperini desplegaría su zaga de tres centrales y dos carrileros muy largos, con 'Papu' Gómez como catalizador ofensivo. El goleador Duvan Zapata arrancaría en la banca, como Kevin Gameiro.

Era sabido que las inercias de los dos conjuntos dibujaban trayectorias contrapuestas y ésto se reivindicaría en el verde. Las bajas visitantes (hasta ocho) no ayudarían a los españoles a equilibrarse y aguantar los fogonazos del estilo de los representantes de Bérgamo. Saltaría la 'Dea' con un ritmo alto y un pelaje ambicioso, arrinconando a los valencianos a las primeras de cambio. En el octavo minuto Jaume Doménech salvaría a los suyos y en el 16 de juego el 'Papu' imaginó un pase de lujo para que el lateral Hateboer inaugurara el marcador. Dañando en el mano a mano con Gayá.

No encajó bien la cornada el sistema 'che'. Es más, se gustaban los italianos. Tuvo que ajustar Celades y mover a Carlos Soler de la banda al centro, con objeto de cuidar mejor de la pelota -eludiendo la asfixiante presión local- y de lanzar transiciones que alimentaran la potencia de Guedes -el portugués asomaría, poco a poco, en paralelo al despertar de su escuadrón. Y en torno a la media hora Ferrán Torres estrelló en la madera un chut. Había renacido la convicción levantina y el propio Guedes perdonaría, de inmediato, a pase de Gayá.

Parejo y compañía habían arrancado el gobierno de la iniciativa y las sensaciones, controlando cada lance mucho mejor y más asentados en el escenario. Pero su fragilidad en el achique les envió a la lona justo antes del intermedio. Ilicic descerrajó un cañonazo desde la frontal para hacer el 2-0. En el minuto 41. Otro golpe duro de digerir que mandaba a todos a vestuarios. Y elevaba la montaña a superar para el Valencia hasta el techo.

Sea como fuere, trataría de no perderle la cara el equipo español a la eliminatoria, no tanto al partido. Los goles fuera de casa podrían maquillar el agrio del electrónico. Y en la reanudación buscarían con arrojo y valentía el arco defendido por Gollini. De hecho, siempre con la herramienta del robo y salida rápida, Carlos Soler remataría dos veces en el primer pestañeo del segundo acto. Mas, de nuevo, la puntería resolvería. Con el 'Papu' Gómez resplandeciendo en el desborde y el último pase, sería el centrocampista Freuler el que rubricó el tercer tanto -minuto 57-.

A falta de media hora se detonó una contrarreloj que sorprendió a los visitantes. El duelo viajaba en un ida y vuelta casi constante, con aproximaciones a las dos áreas y un derroche anatómico importante. El perfil atacante de las dos apuestas sazonaban un buen espectáculo, eléctrico, en el que Maxi Gómez no atinó a recortar distancias, con todo a favor, tras error del meta y pase de Ferrán. Y en el que, por enésima ocasión, el Atalanta subrayó el veneno de sus avances. En el 62 se pasaría del posible 3-1 al 4-0. Hateboer selló su doblete a la contra.

Con la debacle mirando a la cara de los valencianistas, Celades inyectó la verticalidad de Cheryshev y el remate de Gameiro (por un Guedes sin rodaje y por el fallón Maxi Gómez). Y Gasperini fue a por el festival legendario -ya estaba siendo histórico- al meter en el campo al delantero referencial Duvan Zapata por el central Caldara. Toda una declaración de intenciones. Sin embargo, en el volcánico desenlace, con factura de intercambio de golpes sin cortapisas (con el portero Gollini multiplicándose), Cheryshev dio esperanza a sus compañeros con el 4-1 embocado de ajustado lanzamiento desde la frontal. Salió trasquilado el Valencia y sólo una versión inaudita de la épica les conectará con los cuartos de final.



- Ficha Técnica:

4. Atalanta: Gollini, Toloi, Palomino, Caldara (Duvan Zapata, m.75); Freuler, Hateboer, De Roon, Gosens; Papu Gómez (Malinovskyi, m.81), Ilicic y Pasalic (Tameze, m.90).

1. Valencia: Jaume Doménech, Wass, Diakhaby, Mangala, Gayá; Kondogbia, Parejo, Carlos Soler, Ferran; Guedes (Cheryshev, m.65) y Maxi Gómez (Gameiro, m.73).

Goles: 1-0, m.16: Hateboer. 2-0, m.41: Ilicic. 3-0, m.57: Freuler. 4-0, m.62: Hateboer. 4-1, m.66: Cheryshev.

Árbitro: Michael Oliver (ENG). Amonestó por el Atalanta a Hateboer.

Incidencias: partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estado de San Siro de Milán ante unos 44.000 espectadores.

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