Opinión

FRENTE A LA CRISIS, ESPAÑA SE VA DE FIESTA

Viernes 15 de agosto de 2008
En medio de una crisis económica que se presenta mucho más virulenta de lo que nos habían contado, media España se viste de fiesta. Miles de municipios de nuestra geografía celebran estos días sus verbenas patronales, alimentando una clase de turismo rural que, aunque menos glamoroso que el de crucero en trasatlántico, resulta más económico y puede que, precisamente por ello, más gratificante.

Lo que está claro es que ni la inflación ni la hipoteca retienen a los españoles en casa cuando están de vacaciones. Puede que el presupuesto sea este año más corto que otros, pero nadie está dispuesto a renunciar a una escapada, aunque sea corta y no tenga por destino las blancas arenas de alguna playa paradisíaca. Debe ser culpa del carácter latino, y no es mala cosa que tengamos esta capacidad para sobreponernos a las dificultades, evadir la realidad y disfrutar, por ejemplo, de la semana grande de San Sebastián. Algunos, incluso, se conforman con menos: una batalla de tomates les basta para olvidarse del precio del petróleo.

Después, tras la resaca, la vuelta a casa nos devolverá a la realidad, y miraremos con cierta angustia la evolución de la bolsa y la subida del IPC. Pero, durante algunos días, los problemas parecerán menos graves y más lejanos. La gente tomará las calles adornadas con banderas, y beberá chocolate en la plaza y cantará canciones a la virgen de turno. La cuestión es disfrutar: ya habrá tiempo de pensar en la hipoteca...demasiado tiempo.

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