Carles Puigdemont ha vuelto a demostrar, para disgusto de ERC, que conserva las riendas del separatismo. Bajo el falaz argumento de que visitando Perpiñán ya ha regresado a Cataluña, el prófugo ha conseguido congregar a decenas de miles de feligreses (200.000, según la organización) en la localidad francesa, situada a sólo 30 kilométros de la frontera.
Con el nombre La república en el centro [del mundo], el expresidente de la Generalidad ha querido hacer una demostración de fuerza en el sur de Francia, ya que gracias a la inmunidad derivada de su condición de eurodiputado puede visitar lo que denominan la "Cataluña Nord" sin peligro de ser entregado a España.
En su primer mitin multitudinario en más de dos años, el fugado expresident ha exhortado al independentismo a "prepararse para un nuevo referéndum". "Debemos prepararnos para construir la República, coordinando acciones, organizando el territorio y combatiendo la represión del Estado de forma cívica y pacífica", ha aseverado el líder separatista.
Puigdemont ha llamado a la "movilización permanente", porque, en su opinión, es "lo único que entiende" el Estado español. "Como pueblo que quiere ser libre, sabemos y, sobre todo, saben que ya no nos detendremos ni nos dentendrán", ha recalcado, tras recordar a los condenados y "exiliados" por el procés.
Puigdemont ha asegurado, en referencia al duelo que su partido mantiene con ERC, que en Cataluña "no sobra nadie" y que "la república catalana se va a construir entre todos, sin excepción". "La República Catalana es la única que puede poner fin al régimen monárquico franquista de España. Preparémonos para ganar la lucha defintiva", ha concluido.
En el acto, también han participado los exconsejeros Clara Ponsatí y Toni Comín. Además, han asistido Quim Torra y el expresident Artur Mas, que se han situado en las primeras filas. Se ha contado con la presencia de los presos independentistas, a través de vídeos o de cartas, y también han participado por videoconferencia la secretaria general de ERC, Marta Rovira, el exconsejero Lluís Puig y el cantante Valtonyc. El acto, organizado por el Consejo de la República que comanda desde Waterloo (Bélgica), predica una aparente unidad, pero ha sido acogido con frialdad por ERC y la CUP.