Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, presidente y vicepresidente del "Gobierno de coalición progresista", han cargado este domingo contra los medios de comunicación que no les son afines ideológicamente. Mientras Sánchez, ha acusado a ciertos medios de "crispar, gritar e insultar", Iglesias ha ido un paso más allá y ha asegurado que los periodistas de "las cloacas" terminarán donde tienen que terminar: "en la cárcel".
En su intervención en un acto de precampaña en Vitoria para las elecciones vascas, el presidente del Gobierno se ha referido a la "brecha" en materia territorial abierta "por la falta de diálogo y entendimiento". "Los agravios han sido respondidos con agravios. Y sabemos cuál es el final de la política del ojo por ojo: al final todos ciegos", ha advertido Sánchez.
Según el presidente del Gobierno, la situación se agrava por el "ruido" que generan "algunos medios de comunicación muy conservadores". Él prefiere hacer oídos sordos: "Si quieren crispar, que crispen. Si quieren gritar, que griten. Si quieren insultar, que insulten", ha desafiado.
Se ha dirigido a la "derecha dividida en tres", de la que ha dicho que "parece que quiere regresar a la etapa de la que se salió hace 40 años", para advertirle de que su partido "acepta conversos", pero no tolera "ni una lección sobre su compromiso con la Constitución". "Somos constitucionalistas, pero de la Constitución entera, no del constitucionalismo del 155 semanal que nos propone la derecha", ha dejado claro, tras señalar que el PP "esconde su siglas en Galicia y en Euskadi se presenta con candidatos de otro siglo".
Por su parte, Iglesias, que ha participado en un acto en Leganés, ha ido un paso más allá, asegurando que los responsables políticos, policiales y mediáticos de las cloacas estén donde tienen que estar, "en la cárcel". "Lo que estaban haciendo era humillar la calidad democrática de nuestra patria", ha apuntado, tachando de "morralla" y "basura proveniente del franquismo" a los "miembros de las cloacas". "Una democracia no se puede permitir gente así", ha añadido.
El secretario general de la formación morada ha reconocido que los seis años de vida del partido han sido "muy difíciles", en los que la militancia "ha tenido que aguantarnos a nosotros mismos y resistir nuestros propios errores". Pero lo peor, ha subrayado, ha sido vivir y soportar una campaña de las "cloacas" contra el partido, pero hoy Podemos ya puede decir que "no han cumplido sus objetivos, a pesar de haber trabajado para que no entráramos en el Gobierno", ha enfatizado.