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Nowitzky abandona los Juegos

Alemania cae ente China, que se clasifica para cuartos

Sábado 16 de agosto de 2008
Los anfitriones del baloncesto en los Juegos de Pekín 2008 eludieron la primera criba de equipos en un partido al límite contra Alemania, que, junto con la noticia de la clasificación de China para los cuartos de final -aspira incluso a la tercera plaza del Grupo A-, pasará a la historia por ser el último acto del ala-pívot de los Dallas Mavericks Dirk Nowitzki en las pistas olímpicas y, por ende, casi con total seguridad en el equipo nacional germano.

Los alemanes, y más en particular Nowitzki, que ha vivido estos Juegos con especial pasión y como mucho podría vestirse la zamarra de su país una vez más -en el Europeo de Polonia 2007-, salieron del vestuario para defender el sueño de los cuartos ante una masa de fervorosos anfitriones y doce hombres que se jugaban el pasaporte para las eliminatorias de sus propios Juegos, el ser o no ser ante todo su país, una inmensa nación de más de mil trescientos millones de habitantes.

El ambiente desprendía electricidad, pasión y fuerza. Para aguantar esa presión hay que estar bien curtido, tener la cabeza fría y creer profundamente en lo que uno hace. Ahora bien, para el equipo entrenado por el lituano Jonas Kazlauskas constituía un arma de doble filo. Bajo esas circunstancias, cabe la posibilidad de que la presión se vuelva contra uno mismo.

La prueba fundamental para Alemania, por tanto, radicaba en anular el efecto del empuje ambiental, de traspasar la responsabilidad a la selección oriental para tratar de derrotarla con sus propios recursos. La preparación mental debía ser perfecta. No cabían despistes.

Y ese fue un error en el que los germanos no cayeron, pero en lo demás fueron superados claramente según discurría el reloj. Un oportuno parcial de 1-8 anuló la avalancha inicial (de 19-19 a 22-19) e insufló fuerza psicológica a los hombres de Dirk Bauerman. Pero en esos compases el choque era un duelo entre el pívot de los Rockets de Houston Yao Ming y el ala-pívot de los Mavericks de Dallas Dirk Nowitzki.

Una vez que los jugadores estelares de cada equipo midieron fuerzas y se dijeron mutuamente que estaban preparados para el pulso, el choque se abrió al enfrentamiento colectivo, un terreno donde Alemania fue superior y salió vencedora en el primer tiempo con un parcial de cierre de 2-8 (27-31).

Los europeos lo lograron gracias a un 8-22 en el segundo tramo, si bien faltaba muchísimo. China no había dicho la última palabra. Lo hizo a la primera ocasión. Salió al tercer cuarto y en esos diez minutos enseñó los dientes con furia (serie de 8-22 y el tanto corrió hasta 47-39).

La recta final iba a dictar sentencia. Pavoroso para ambos equipos, sumidos en unos porcentajes de tiro míseros. Además, el veredicto fue especialmente doloroso para el bloque nibelungo. China percutió en el aro alemán sin dar respiro (53-41), Nowitzki entregó el alma (56-55) y se le fue en un soplido (58-55 a veintiocho segundos del final.

El jugador de Dallas se atrevió con el triple del posible empate y el aro lo escupió. Faltaban dieciocho segundo. Era su adiós olímpico y, casi con total probabilidad, a la selección germana ya que, como última instancia, podría acudir al próximo Europeo de Polonia 2009. Los Juegos han despedido a una estrella.

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