El pasado sábado, la NBA ya había planteado algunas medidas preventivas con respecto a la expansión del coronavirus. Desde el órgano gestor se emitieron un conjunto de recomendaciones a las franquicias y profesionales que participan en el campeonato, entre las que destacaba un memorando en el que se instaba a los jugadores a saludarse con golpes de puño cerrado y a evitar dar la mano o firmar autógrafos a los aficionados.
En esa misma fecha se le puso sobre la mesa la cuestión a LeBron James, la cara del baloncesto profesional estadounidense y una voz a la que se escucha dentro de la sociedad norteamericana. Estas fueron sus palabras cuando le plantearon la posibilidad de jugar a puerta cerrada: "No, eso es imposible. No voy a jugar si no hay aficionados en los partidos. Juego para mis compañeros de equipo, para los aficionados. De eso se trata. Si me presento en un campo y no están, entonces es como si no jugase. Así que pueden hacer lo que quieran con el asunto".
Esa hipótesis planeaba ya en torno al equipo de trabajo del comisionado Adam Silver, en coordinación con el sindicato de jugadores y las autoridades sanitarias. 'King' James volvió a referirse al tema este miércoles, antes de jugar ante los Nets. "Es gracioso, porque cuando me preguntaron si jugaría sin aficionados, no sabía que había una discusión sobre ello y sobre este virus en particular", avanzó. Claramente no era consciente de la dimensión que estaba cobrando la amenaza del virus de Wuham, también en su país.
"Obviamente me quedaré apesadumbrado si no hay público, porque es por lo que juego, por mis aficionados y por mi familia. Pero, al mismo tiempo que me sentiría mal si no vienen aficionados, tienes que escuchar a la gente que sabe y está más pendiente de esto. Si sienten que es lo mejor para la seguridad de los jugadores, de la franquicia y de la liga eso que decidan, todos tendremos que hacerles caso", remarcó el cuatro veces MVP de la temporada. Había evaluado la situación y cambiado su postura.
Horas más tarde, los Golden State Warriors anunciaban que jugarían sin público su partido ante los Brooklyn Nets. El conjunto de San Francisco pasó a ser el primero en asumir esa iniciativa en toda la liga. El Chase Center de Oakland luciría vacío en su graderío, en el envite programado. "Debido a la creciente preocupación por la propagación del COVID-19, y tras las consultas con la ciudad y el condado de San Francisco, el partido de mañana por la noche contra los Nets en el Chase Center se jugará sin aficionados", explicaba la franquicia pionera en este sentido.
Pero lo que no cabía en la cabeza de nadie era lo que ocurriría horas más tarde. Este jueves se confirmó el positivo por coronavirus el pívot francés de los Jazz, Rudy Gobert. Uno de los mejores jugadores de todo el campeonato y uno de los líderes defensivos de este lustro en la NBA. Esta noticia corrió como la pólvora y desde la liga se canceló de forma automática el partido que el conjunto de Utah tenía previsto ante los Thunder, en Salt Lake City. Y es que no se sabe dónde pudo haber sido contagiado Gobert. El pasado lunes bromeó sobre el virus tocando todos los micrófonos en su rueda de prensa.
Cabe destacar que el miércoles se reunió el comisionado con las 30 franquicias con el fin de estudiar los posibles escenarios y medidas a adoptar para combatir la pandemia del coronavirus. El comunicado posterior a esa charla expuso que el organismo "usará este paréntesis para determinar los próximos pasos a dar con respecto a la pandemia de coronavirus". Era la guinda a una serie de nuevos reglamentos de aislamiento que se venían tomando con respecto al trato de los jugadores con aficionados y periodistas. También se plantearía la opción de cambiar de ciudad los partidos.
Pero ante el saco de Gobert la NBA ha actuado con determinación y se ha convertido en la primera liga profesional estadounidense en cancelar toda la competición de manera indefinida por el coronavirus. Marcando el camino a las Grandes Ligas del béisbol, la Liga Profesional de Fútbol (MLS) y la de Hockey sobre Hielo (NHL). La Liga Nacional de Football (NFL) ha tenido la suerte de haber acabado la temporada.