La declaración del estado de alarma ha llegado tarde y mal, pero, aún así, servirá para reconducir una pandemia sin precedentes que atenaza no solo a la sociedad española, sino al mundo entero. Sin embargo, para que esta extraordinaria medida constitucional tenga el efecto esperado resulta imprescindible que se cumplan, al menos, dos condiciones: diligencia política y responsabilidad ciudadana.
La clase política en su conjunto, ostente o no cargos de responsabilidad, debe aunar esfuerzos y hablar con una sola voz, dejando a un lado cuitas partidistas o reproches personales. Habrá un momento para rendir cuentas y detraer responsabilidades, pero lo que ahora toca es remar juntos en la misma dirección.
Todas las acciones emprendidas para luchar contra el coronavirus han de estar avaladas por la ciencia y deberán ejecutarse sin miramientos y con anticipación. La declaración del estado de alarma facilita las cosas, pues impide que se repitan errores como el del 8-M, pero no pone fin al problema por sí misma. Son precisas medidas adicionales para evitar que, por ejemplo, vuelvan a producirse lamentables imágenes de aglomeraciones, como las que este lunes se han vivido en estaciones ferroviarias de ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao. No pueden suceder más.
El confinamiento, obligatorio desde el pasado domingo, ha propiciado que los ciudadanos, reacios en principio a asumir la realidad a la que nos enfrentamos, hayan tomado por fin conciencia de la gravedad de la situación. Permaneciendo en sus casas, comprando con responsabilidad, aplaudiendo a los héroes de la Sanidad española desde sus balcones... Es la única manera de salvar miles de vidas.
A pesar de todo, los efectos de estas medidas extremas aún tardarán en traducirse en una disminución de los contagios. Actualmente nuestro país registra diariamente un 25% de nuevos casos con respecto al día anterior. Según ha explicado este lunes el responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, aún con un cumplimiento "a rajatabla" de las medidas de distanciamiento, la curva de contagios no comenzará a aplanarse hasta finales de esta semana, en el mejor de los escenarios, y podría prolongarse a este ritmo durante 10 días más, en el más pesimista. No obstante, según los expertos el 'punto de inflexión' de la enfermedad en España no se producirá, al menos, hasta mediados de abril, lo que, sin duda, dilatará la cuarentena.
Solo cabe pues, afrontar la espera con paciencia, responsabilidad y firmeza, confiando en los servicios, autoridades y dirigentes públicos. Hacia delante y sin mirar atrás. Todos juntos.