Opinión

Poesía y ley del clima

TRIBUNA

Juan Carlos Barros | Lunes 16 de marzo de 2020

Decía Shelley que los poetas son los legisladores no reconocidos del mundo, espejos de sombras gigantescas que el futuro lanza sobre el presente. La poesía es la influencia que impulsa pero que no se
deja impulsar y nunca hace más falta que cuando la acumulación de normas externas es tan grande que no las podemos asimilar y tenemos que echar mano de la poesía para compensar.

La nueva presidenta de la Comisión Europea ha anunciado una Ley del Clima en un artículo de prensa titulado “Move fast, build to last”, cuyo título es poéticamente prometedor pero nada más. Con el movimiento rápido se refiere ella a la nueva generación, a los que considera que están en lo correcto al actuar así a toda velocidad, pues según dice tenemos por delante una gigantesca doble transición: la ecológica y la digital. Ante ello la Comisión que ella preside lo que quiere hacer es liderar, ser fuerza impulsora, ¿poética quizás? de ahí que ha determinado que se va mover rápido para no quedarse atrás.

También dice la presidenta que ser demasiado cauteloso es la política más arriesgada que hay y por eso lo primero que ha hecho es lanzarse, como el que unos versos va a escribir, y ha sacado un nuevo “New Deal“ no como el de Roosevelt sino en green, titulado tal cual “Green Deal”. De ese modo quiere volvernos, a Europa como continente se entiende, neutrales climáticamente y que así vivamos en un mundo feliz.

Y para ello la presidenta ha escogido la vía dura para actuar y va a transformar esa ambición en estricta climática legislación ¡Qué tengan cuidado el mar, las nubes y las tormentas! ¡Ojo, vientos huracanados, brisas y mareas! ¡Lluvias y chubascos no sabéis la que os espera con la Comisión Europea!

No obstante la acumulación legal en Europa viene de atrás, tampoco se la acaban de inventar, es más tenemos un ejemplo en el artículo 3º del propio Tratado de la Unión, que se refiere a los fines de la
organización. Si a ese artículo le quitamos la arquitectura normativa y lo ponemos todo seguido y resumido bajo el impulso poético como común denominador, quedaría el siguiente chaparrón de legislación:

La paz, los valores, el bienestar de los pueblos. La libertad, seguridad y justicia sin fronteras. La libre circulación, asilo, inmigración y prevención. Lucha contra la delincuencia. Mercado interior, desarrollo
sostenible, crecimiento equilibrado y estabilidad de los precios. Economía social de mercado altamente competitiva, el pleno empleo, el progreso social, protección del medio ambiente y mejora de la calidad. El progreso científico y técnico. La exclusión social y discriminación y justicia y protección, igualdad entre mujeres y hombres, solidaridad entre generaciones, protección de los derechos del niño. La cohesión económica, social y territorial y la solidaridad. La unión económica y monetaria, los valores e intereses, protección de los ciudadanos. El desarrollo sostenible, la solidaridad y el respeto mutuo entre los pueblos. El comercio libre y justo, la erradicación de la pobreza, la protección de los derechos humanos y del niño. El respeto y desarrollo del derecho internacional.

Como nosotros estamos perplejos y no sabemos qué hacer, si al salir a la calle llevar paraguas o no, no sea que en cualquier momento se ponga a llover, la cuestión es esa o sea eso, el exceso, pues la norma en la Unión Europea es sacar normas cuanto más avanzadas mejor.

En estos tiempos actuales tan aventados y tan regulados sigue habiendo, lo mismo que hace doscientos años, necesidad de poesía en la humanidad, así que ahí van unas estrofas de Shelley para refrescar:

I bring fresh showers for the thirsting flowers,
From the seas and the streams;
I bear light shade for the leaves when laid
In their noonday dreams.