Opinión

El coronavirus también amenaza la libertad y la democracia en España

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 22 de marzo de 2020

El coronavirus amenaza a España por la tragedia sanitaria, por la profunda recesión económica que se avecina y, después, por el plan de asaltar el poder, para amarrarlo ad aeternum, que urde el Gobierno de coalición entre socialistas y comunistas. Pedro Sánchez, asesorado astutamente por Pablo Iglesias, ha descubierto en la pandemia el caldo de cultivo perfecto para alcanzar lo que de verdad le importa: perpetuarse. Con la oposición arrugada por el confinamiento, con la excepción de Almeida y Ayuso, con la maquinaria mediática trufada de ingenuos progresistas que le jalean, el presidente ha aprovechado el decreto de Estado de Alarma para tomar al asalto las Instituciones y dirigir nuestra nación hacia un nuevo régimen: hacia una República con tintes bolivarianos que terminaría por arramplar con la libertad y la democracia.

No es casualidad que ningún dirigente socialista haya denunciado las caceroladas contra la Monarquía instigadas por Podemos. Es más, la TVE de Rosa María Mateo, con las televisiones amigas al unísono, ha dedicado más atención a las contadas protestas contra el Rey Juan Carlos que al discurso de Felipe VI sobre el coronavirus, el programa más visto de ese día. Mientras, Pablo Iglesias ya mete su zarpa comunista en las cuentas del Estado para repartir el dinero a “las clases más vulnerables”; o lo que es igual, busca crujir con impuestos desorbitados a las empresas y a los trabajadores, lo que desembocará en una crisis económica sin precedentes. Pero para Podemos y para los actuales dirigentes socialistas, todo está justificado en nombre de esa nueva República que sueñan instaurar.

El coronavirus, sin embargo, resulta un arma de doble filo para este Gobierno. Los sonados enfrentamientos entre los machos alfa no van a romper ahora la coalición. Les interesa demasiado seguir en el poder. Pero resquebraja ese idilio que puede terminar en duelo en los pasillos de palacio. Y ahora, afecta a la gestión de un Gobierno que solo debería atender con inteligencia y acierto la tragedia sanitaria. Todo lo contrario de lo que ocurre. De momento, Sánchez e Iglesias forcejean para tomar la sala de Prensa de La Moncloa y soltar sus insoportables mítines. Para aprovechar el protagonismo mediático que les ha puesto en bandeja el maldito coronavirus. Pero aun contando con su cañón propagandístico, la opinión pública empieza a hartarse de esa incompetencia e improvisación del Ejecutivo para gestionar la crisis. Empieza a escandalizarse de que la negligencia del Gobierno provoque el sangriento drama sanitario que sufre España.

En los más de 40 años de democracia, el PSOE siempre ha perdido el poder por sus nefastas políticas económicas. Y el actual Gobierno social comunista puede derrumbarse por una caótica gestión de la crisis del coronavirus. Por eso, Pablo Iglesias tiene prisa por tomar los mandos del CNI. Pues cuando controle las cloacas del poder, en las que tanto le gusta chapotear, diseñará las urnas con doble fondo y pintará de morado republicano todas las papeletas antes de que se celebren unas nuevas elecciones generales. España superará la tragedia del coronavirus. También, aunque con enormes dificultades, la recesión económica. Pero si los comunistas asaltan el palacio de La Moncloa, no lo abandonarán ni a cañonazos.