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El presidente del COI se dirige a los atletas en plena incertidumbre

TOKIO 2020

E.I. | Domingo 22 de marzo de 2020
Thomas Bach ha emitido una carta abierta a los deportistas, justo después de anunciar que, al fin, se plantean el aplazamiento de los Juegos Olímpicos por el coronavirus.

No ha debido resultar este domingo un día sencillo para Thomas Bach. El presidente del Comité Olímpico Internacional se ha visto obligado a claudicar. Llevaba semanas dando la cara al frente de la trinchera que apostaba, con todo, por el desarrollo de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tal y como fueron programados en un inicio. Él portó la bandera que contenía, amén de a su organismo, al Gobierno de Japón y a la montonera de multinacionales que han invertido en el evento y que no quieren perder ni un euro.

En esta fecha, el dirigente ha tenido que ceder. La presión ejecutada por el atletismo y la natación de Estados Unidos, dos de los sectores más potentes e influyentes del Movimiento Olímpico desde tiempos inmemoriales, erosionó de manera sobresaliente la posición del COI y su cuadrilla este sábado. Y, finalmente, en la jornada dominical la cúpula del organismo ha abierto la puerta al aplazamiento de la cita nipona. Ya no ha aguantado más esa defensa del dinero por delante de la salud. Eso sí, el anuncio se ha limitado a hablar de un plazo en el que reconsiderar la situación y semejante hieratismo posicional. Con el coronavirus asolando por doquier.

Así que Bach ha debido, asimismo, comunicarse a los miles de deportistas que han estado entrenando como han podido en estas semanas de incertidumbre. Porque desde el Comité se les instaba a seguir preparándose con normalidad, pues las fechas de Tokio 2020 no iban a moverse bajo ningún concepto. Y los atletas han transitado una ansiedad sensacional al tener que trampear, como han podido, los riesgos de ser contagiados por el virus de Wuhan y de ser capturados al saltarse la cuarentena decretada en multitud de naciones.

El presidente ha emitido una carta dirigida a los deportistas. Sabedor de lo histórico del contexto, sólo comparable a la alteración vivida con motivo de los Juegos de Moscú '80, ha escrito un texto en el que comparte la dificultad de tomar una decisión de tal calado con los protagonistas del espectáculo olímpico. No para consultarles, ni para hacerles partícipe. Sino para justificar la gran cantidad de largas que ha ido dando a las federaciones que le exigían flexibilidad para aplazar el evento olímpico.

"Al igual que usted, nos encontramos en un dilema: la cancelación de los Juegos destruiría el sueño olímpico de 11.000 atletas de los 206 Comités Olímpicos Nacionales, del Equipo Olímpico de Refugiados del COI, muy probablemente para los atletas paralímpicos, y para todas las personas que lo apoyan como entrenadores, médicos, funcionarios, compañeros de entrenamiento, amigos y familiares. La cancelación no resolvería ningún problema y no ayudaría a nadie. Por lo tanto no está en nuestra agenda", avanza.

Bach señala que "un aplazamiento hoy no podría determinar una nueva fecha para los Juegos Olímpicos debido a los inciertos desarrollos en ambas direcciones: una mejora, como estamos viendo en varios países gracias a las severas medidas que se están tomando, o un deterioro de la situación en otros países". Y recalca lo indigesto del dilema que le ha sobrevenido con la pandemia global.

"Creo que puedo sentirme como aquellos de ustedes que consideran que la situación es insatisfactoria. A pesar de que, en circunstancias muy diferentes y por razones muy distintas, tuve una experiencia de incertidumbre como atleta en los preparativos de los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980. No estábamos seguros de si los Juegos se llevarían a cabo y si se nos permitiría participar. Francamente, hubiera preferido que los responsables de la toma de decisiones se hubieran tomado más tiempo para decidir sobre una base de información más sólida", ha argumentado.

Subraya el mandatario la "prioridad de las vidas humanas sobre todo, incluyendo la puesta en escena de los Juegos". También explica que "el COI quiere ser parte de la solución" y todas sus decisiones respecto a los Juegos de Tokio se guían por "salvaguardar la salud de todos los involucrados, y contribuir a contener el virus". Y admite "la tremenda incertidumbre" generada a los deportistas. "Esta incertidumbre nos sacude los nervios y levanta o refuerza las dudas sobre un futuro positivo; destruye la esperanza. Algunos incluso tienen que temer por su propia existencia. En este momento nadie puede realmente hacer afirmaciones totalmente fiables sobre la duración de esta lucha contra el virus (...) Por lo tanto, el COI no puede responder a todas sus preguntas. Por eso confiamos en el consejo de un grupo de trabajo que incluye a la Organización Mundial de la Salud (OMS)", asevera.

El presidente del COI insta a los atletas a no rendirse nunca. "Aunque las posibilidades de éxito parezcan muy pequeñas, deben estar siempre listos para adaptarse a nuevas situaciones. Una decisión final sobre la fecha de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 ahora sería todavía prematura", repitió. Para, de inmediato, desglosar lo difícil que resultaría aplazar los Juegos. "Una serie de lugares críticos necesarios para los Juegos podrían no estar ya disponibles. La situación, con millones de noches ya reservadas en hoteles, es extremadamente difícil de manejar, y el calendario deportivo internacional para al menos 33 deportes olímpicos tendría que ser adaptado", relató.

"Por lo tanto, para seguir estudiando los diferentes escenarios, se necesitaría el pleno compromiso y cooperación del Comité Organizador de Tokio 2020 y de las autoridades japonesas, así como de todas las Federaciones Internacionales (FI) y Comités Olímpicos Nacionales (CON) y de todas las partes interesadas en los Juegos Olímpicos. A la luz del deterioro de la situación mundial y en el espíritu de nuestro compromiso compartido con los Juegos Olímpicos, el Consejo Ejecutivo del COI ha iniciado hoy el siguiente paso en nuestros escenarios", finalizó.

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