El pintor Antonio Jiménez, nacido en Ronda (Málaga) y que dedicó parte de su obra al estilo goyesco, fallecía el pasado jueves en Madrid a los 86 años como consecuencia del coronavirus, dejando una producción artística de más de 300 cuadros y esculturas, como asegura en declaraciones a Efe su viuda, María del Carmen Pérez.
Jiménez dejó el rondeño Barrio de San Francisco en el que vivía y en 1959 se instaló en Madrid donde comenzó a desarrollar, de forma autodidacta, su obra, que constó de dos etapas diferenciadas: la primera dedicada al estilo goyesco y la segunda a la figuración moderna, no abstracta, según Pérez.
Pérez cuenta como anécdota que Jiménez solía cartearse con el pintor, también de Ronda, Joaquín Peinado, cuando este vivía en Francia, y opina que al igual que Peinado cuenta con un museo en la ciudad del Tajo con su nombre, su difunto esposo debería de tener uno propio.
“Hace seis años escribí una carta a la alcaldesa para proponerle la creación de un museo con la obra de Antonio, pero no me hicieron ni caso”, lamenta Pérez, quien propuso a la regidora María de la Paz Fernández que dicho museo contara con una exposición permanente con 60 obras de Jiménez.
El pintor rondeño definía su estilo como un “Pintor en parcela propia, abriendo puertas, ventanas y acequias”, y según asevera su viuda, cuando la conoció y tuvieron hijos la tonalidad de sus cuadros cambió, ya que comenzó a introducir en ellos colores más alegres y vivos.
Una de sus exposiciones, dedicada a la mujer, recorrió multitud de ciudades españolas desde los años 60 hasta 2010, pasando por Madrid, Valencia, San Sebastián, Vigo, Cuenca, Valladolid y Málaga entre otras