El Eurogrupo llegó este jueves a un acuerdo para movilizar más de medio billón de euros en préstamos para ayudar a Estados, empresas y trabajadores afectados por el coronavirus, pero dejó para más adelante la discusión sobre la emisión de "coronabonos" para financiar la recuperación.
El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, aseguró al término del encuentro por videoconferencia que se trata de una respuesta "ambiciosa" e "impensable hace unas semanas", que revela que "frente a una amenaza enorme para nuestro futuro estamos listos para enterrar nuestras diferencias".
Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona, a los que se sumaron los del resto de socios de la Unión Europea, retomaron este jueves la negociación que el miércoles tuvieron que suspender por falta de consenso tras dieciséis horas de discusión. El encuentro comenzó con retraso, pero sobre la base de un borrador de acuerdo gestado en intensas reuniones bilaterales, que partía con el respaldo de Francia, Alemania, España, Italia, Holanda y Centeno, tras haber conseguido limar las diferencias entre La Haya y Roma que bloquearon la reunión previa.
El acuerdo contempla un paquete de medidas a corto plazo basado en tres pilares: una línea de crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate, con 240.000 millones de euros en préstamos; un fondo del Banco Europeo de Inversiones con hasta 200.000 millones en créditos para empresas y un fondo temporal contra el paro con 100.000 millones.
El último escollo que impedía encontrar un acuerdo eran las condiciones para acceder a los créditos del MEDE, ya que Holanda seguía reclamando que se impusiesen a los beneficiarios condiciones macroeconómicas, como reformas estructurales. Esto constituía una línea roja para España e Italia, si bien el resto de países coincidían con ellas en que no tenía sentido imponer condiciones como las de los rescates financieros al tratarse de una crisis de la que ningún Estado es responsable.
Finalmente el acuerdo fija como condiciones para acceder a la línea -que podrá prestar a cada país hasta el 2 % de su PIB- que los fondos se destinen a gastos sanitarios, directos o indirectos, por el coronavirus, y que los países refuercen después su economía, cumpliendo con las normas fiscales comunitarias.
Holanda ha aceptado una formulación que satisface a los países del Sur, si bien su ministro de Finanzas, Wopke Hoekstra, puntualizó en Twitter que si se usan los fondos para "apoyo económico", no para gasto sanitario, será "con condiciones".
Por otra parte, el Eurogrupo aprobó el fondo contra el paro "Sure", que tendrá 100.000 millones para dar créditos en condiciones favorables a los países, que podrán usarlos para financiar esquemas de reducción de jornada subvencionada con el fin de evitar despidos.
Para evitar las reticencias de algunos países que temían que esto fuese el embrión de un Seguro de Desempleo europeo permanente, el acuerdo clarifica que se trata de un instrumento para el tiempo que dure la pandemia y que no prejuzga la discusión sobre un seguro permanente.
Asimismo dieron luz verde al fondo del BEI, que contará con 25.000 millones en garantías aportadas por los Estados miembros para movilizar hasta 200.000 millones en préstamos a empresas, incluidas pymes, afectadas por la pandemia.