Opinión

CHÁVEZ CON DESCARO

Luis María ANSON | Lunes 18 de agosto de 2008
Ahora le ha tocado el turno a las cementeras. En el mejor estilo comunista, el caudillo bufón Chávez, al servicio de su ídolo Fidel Castro, prosigue su implacable política de nacionalizaciones. Quiere que todos los resortes de la economía dependan de él.

Las empresas nacionalizadas, que en manos privadas producen altos beneficios, se convertirán en poco tiempo en una ruina. Mientras Telecinco ha venido ganando 200 millones de euros al año, Televisión Española perdía 600. Es la distancia que va desde la empresa pública a la privada. Por eso la economía inteligente pasa por la empresa privada y un sistema de impuestos que permita la justa distribución de la riqueza. El Estado como empresario garantiza en poco tiempo la miseria nacional. Nadie discute seriamente el error profundo del sistema económico comunista. Se debate sólo el nivel de impuestos, dentro del sistema capitalista, para que al empresario privado le compense el esfuerzo de crear riqueza y puestos de trabajo.

El caudillo bufón Chávez sabe todo esto pero, como Castro, prefiere conducir a la miseria al pueblo venezolano a cambio de que todo dependa de él. Es la tentación totalitaria del poder.

En Venezuela, en fin, se está introduciendo poco a poco, de forma inexorable, el comunismo. La oposición a la gran tropelía es muy fuerte pero no cuenta con las ayudas exteriores imprescindibles para desmontar al caudillo, al amigo de Moratinos y Zapatero, al protector de las Farc y por lo tanto de Eta.

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