El tenis, como todo deporte profesional, está parado. En una de las últimas temporadas en las que quizá el 'Big Three', conformado por Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic, podría lucir en plenitud en más de un Grand Slam. El impacto y expansión del coronavirus ha congelado este curso en el que el serbio (32 años) esperaba recuperar el número uno, el balear (33 años) ampliar su legado y la leyenda suiza (38 años), sacar brillo al cierre de su excelsa trayectoria deportiva.
La ATP trabaja por comprimir el calendario y encontrar la manera de organizar y desarrollar Roland Garros, Wimbledon y US Open, amén de las Finales, en 2020. Pero su presidente ya ha dejado claro que sobre la mesa, en la que descansan varios escenarios, ya está clavada como una opción más la posibilidad de no ver más tenis en lo que queda de año.
En ese brete, en el que estos tres astros del deporte de la raqueta tratan de mantenerse en forma por si los pronósticos menos halagüeños se rompieran y el horizonte se despejara antes de lo pensado, Nadal y Djokovic han pasado por los micrófonos de la radio española. Uno, yace confinado en su casa de las Baleares. El otro ha decidido pasar la cuarentena en Marbella.
El zurdo legendario ha confesado que lleva la situación "mejor ahora que hace tres semanas", aunque se apilen los días sin poder pisar la calle. "Los seres humanos nos adaptamos a lo que hay. Al comienzo me pasaba todo el día viendo las noticias que se iban sucediendo y que como eran tan terribles no tenía ganas de nada. Iba haciendo mi deporte pero con poca ilusión, triste, desganado", desgranó.
Nadal, el mejor deportista español de todos los tiempos, se sinceró. Como siempre, desde la honestidad y humildad que le caracterizan. "Me costaba tener ilusión por levantarme. Estaba todo el día pendiente de la tele y no había nada positivo. Se me hizo difícil aislarme, pero ahora he vuelto a mi rutina y solo pienso en positivo. Hay gente que lo está pasando muy mal y nosotros aquí estamos muy bien", expuso.
Preguntado por la manera en la que está entrenando, subrayó que no tiene en su casa de Mallorca pista de tenis. Y añadió que en este entuerto es lo que menos le preocupa. "Lo que menos me preocupa ahora es el tenis. Hago trabajo desde casa para que el cuerpo no se atrofie pero esto es serio, va para largo y hay mucha gente sufriendo una realidad terrible", resumió. Su lectura de la situación, como en aquella inundación que asoló a su patria chica, redunda en su calidad humana. Toca remangarse. Punto.
Y analizó lo relativo al calendario y a la vuelta a la actividad. "El tenis es global y el tema no es jugador a puerta cerrada o no, sino la organización del evento movilizando a todo el mundo. Hasta que no haya cura será complicado que haya uno. Ahora hay que tener responsabilidad y se me antoja difícil pensar un torneo oficial a corto o medio plazo. Hay que pensar en el bien general y en la salud de los tenistas y las personas alrededor de este deporte. Lo principal es superar la tragedia", diagnosticó.
En ese mismo espacio de contacto con los aficionados a través de la radio española, Djokovic se limitó a admitir que se encuentra "sano y tranquilo" con su familia, en la mencionada localidad malagueña. Si bien hizo hincapié en que la situación germinada por la pandemia global es "muy difícil". Y el balcánico zanjó su intervención ofreciendo su visión sobre el regreso del tenis: "No es una decisión fácil para los tenistas porque esto que está pasando es una cosa más grande que nuestro deporte. Creo que hay que esperar unos meses".