El pasado martes, la Fiscalía de Paraguay reiteró a la Policía Nacional la orden de búsqueda y captura contra Dalia López. Se trata de una empresaria paraguaya que se encargó de llevar a Ronaldinho Gáucho al país guaraní, para que el astro brasileña apoyara con su imagen a una fundación que desarrollaría un programa de asistencia social a niños con problemas. La fundación estaba presidida por López, y ella misma fue la encargada de recoger al Balón de Oro y a su hermano Roberto en el aeropuerto.
Fue el pasado 4 de marzo. En el aeropuerto internacional de Asunción ingresaron 'Dinho' y su hermano con pasaportes paraguayos falsos y, tras las pesquisas policiales, ambos entraron en prisión. Desde entonces, han pasado por el calabozo, por la cárcel y el actual arresto domiciliario -tras el pago de una fianza de 1,6 millones de dólares-. Los documentos fraudulentos fueron tramitados por la empresaria, que se dio a la fuga de inmediato.
Los abogados de Ronaldinho alegaron que la entrega de los pasaportes que les han facturado un billete al infierno constituía una suerte de regalo, pues viajaban a Paraguay, también, con voluntad de invertir en negocios, no era más que un regalo. Pensaron que la cesión de documentos de ese tipo por parte de Dalia López no era más que un gesto de bienvenida.
La Fiscalía ha renovado el mandato para localizar y detener a la empresaria, que lleva en paradero desconocido más de un mes. La primera orden de captura fue emitida el 7 de marzo y esta vez solicitó al juez que lleva el caso que elevara la orden de captura internacional a Interpol Paraguay, por mor de que López sea sometida al proceso a la causa abierta por producción y uso de documentos públicos de contenido falso, entre otros casos imputados.
Pues bien, este jueves ha asomado la empresaria prófuga. Lo ha hecho por medio de su abogado. El letrado Marcos Estigarribia planteó un habeas corpus genérico ante el juez penal de garantías Rolando Duarte. López esgrimió esta argucia "en razón de estar en trance inminente de ser privada" de su "libertad física", según reza el escrito judicial.
Con anterioridad, la defensa de la empresaria sostuvo que encargó a una gestoría privada los pasaportes paraguayos que acabaron en manos de Ronaldinho y de su hermano. Y aseguró que desconocía el carácter manipulado de esos dos permisos de acceso. Pero no caló tal argumento en sede judicial y se le imputó un delito de rebeldía, al no acudir a la vista. Mientras tanto, el que fuera faro reluciente del Barcelona y de la Canarinha, sigue siendo sospechoso de formar parte de un entramado delictivo en Asunción.