Garbiñe Muguruza ha vuelto a contratar a Conchita Martínez, a ganar confianza en su juego, a centrar su mente en el tenis y a obtener resultados. Tras años de zozobra psicológica y física, la jugadora española había vuelto a asomar en la élite de este deporte y enfocaba el 2020 como el año del renacer de esa jugadora que llegó a colocar a España en lo más alto de la WTA.
La caraqueña se sentía arribando a la plenitud olvidada, con los Juegos Olímpicos de Tokio a la vuelta de la esquina. Pero arribó el impacto global del coronavirus y todos los objetivos, el trabajo para alcanzar los picos de forma estudiados y demás acotaciones deportivas quedaron congeladas. Y el ser humano detrás de la deportista, confinada.
Desde entonces se ha mantenido activa en las redes sociales, tratando de aportar entretenimiento y mensajes constructivos a sus aficionados. A sus 26 años se abe un referente y un modelo a imitar desde que ganara Roland Garros (2016) y Wimbledon (2017). Ha tenido que aparcar su senda y, como todos, construirse una adaptada a las circunstancias.
En ese sentido, Muguruza ha confesado que está tratando de seguir activa y no perder de vista la manutención de su ambición competitiva, aunque no se contemplen torneos en el horizonte. Se ha sincerado sobre sus sensaciones en esta cuarentena en una conversación desarrollada en público, a través de la cuenta de Adidas España en Instagram, en la sección #Hometeam.
"No he tenido tanto tiempo libre en mi vida. Ahora puedes hacer esas cosas para las que nunca encuentras tiempo", ha señalado, desde su casa en Suiza. Desde allí ha añadido lo siguiente: "Tengo suerte y puedo acceder a un pequeño gimnasio. Otras veces salgo a correr por el bosque con precauciones. Así me mantengo en forma. No es igual que en plena competición, pero al menos tengo la fortuna de poder hacerlo. Echo de menos jugar".
Y ha destacado que lo mejor que le está aportando el confinamiento es aprender a cocinar. "Me he puesto a cocinar, incluso cosas comestibles. Soy un poco freestyle, sin seguir un libro de recetas", reconoció, antes de despedirse de esta manera: "Los días se hacen largos y hay pocas cosas que hacer. Lo más duro es entretenerse sin estar delante de una pantalla, porque te cansa, no te deja dormir... Hay que pintar, hacer un puzzle, yoga... No pasar tanto tiempo delante del ordenador, el móvil o la tele. Intento no estar siempre conectada".