Luis María ANSON | Viernes 01 de mayo de 2020
El presidente del Gobierno de Frente Popular ha dado ya instrucciones para que...
El presidente del Gobierno de Frente Popular ha dado ya instrucciones para que, desde las varias instancias políticas, y también desde algunas periodísticas que controla, se comience a echar la culpa al coronavirus del desastre económico que se nos viene encima.
Y no. Es cierto que el coronavirus está acarreando una grave incidencia negativa en el desarrollo económico. Pero, en primer lugar, Pedro Sánchez, por su torpe gestión, ha situado a España a la cabeza del mundo en la cifra de fallecidos por millón de habitantes; en segundo lugar, ni en el año 2019 ni en los meses de enero y febrero de 2020 había coronavirus. La excusa no sirve. La decrépita gestión económica y laboral de Pedro Sánchez durante el año pasado y los primeros meses del actual ha cuarteado la situación española en cuanto al paro, el déficit, la deuda y la producción. Descargar las culpas sobre el coronavirus, también tórpidamente gestionado por el presidente, no es de recibo. En cuanto se supere la actual coyuntura, Pedro Sánchez no tiene otro camino democrático que la dimisión. Son muchos los que apuestan a que se resistirá como una pantera de Java a renunciar a su poltrona monclovita, aunque ello redunde en grave perjuicio para España y los españoles.
Pedro Sánchez es un político roca. Lo ha demostrado en muy varias ocasiones, sobre todo cuando Felipe González, que se sintió engañado, le expelió de Ferraz. Y no solo permanece ahí como secretario general del PSOE, sino que, a través de una moción de censura, con el apoyo de separatistas y comunistas, se encaramó en el Gobierno y, convocadas elecciones generales, a pesar de reducir al PSOE a 120 escaños, es el presidente del Gobierno que más poderes ha acumulado.