Cayeron 84 a 65 en cuartos
Martes 19 de agosto de 2008
Rusia disputará una semifinal olímpica de tintes históricos el próximo jueves ante los Estados Unidos que, durante tres cuartos enteros, también estuvo abierta a la selección femenina de España, superada finalmente por el mismo equipo que el año pasado, en la final del Europeo 2007, la relegó al segundo escalón del medallero.
El carácter de las subcampeonas de Europa brotó como una bolsa de petróleo recién perforada y permitió treinta minutos de intensa lucha. Las chicas del equipo absoluto español conforman un conjunto que es todo corazón y ambición y que sabía, sin ningún género de duda, que para derrotar al combinado ruso necesitaba vaciarse, algo en lo que ha demostrado ser un verdadero especialista en numerosas ocasiones. Asumía que la noche iba a ser larga y peliaguda.
El seleccionador español, Evaristo Pérez, además, contaba con un arma de alcance intercontinental: Amaya Valdemoro. La alero española ha jugado en la liga de las ex soviéticas con el Samara y conoce mejor que bien a las integrantes del combinado campeón de Europa. La irrupción de Valdemoro en el choque puso a España en órbita.
Pero la formación española, cuya valía viene avalada por cuatro medallas consecutivas en las citas continentales europeas (tres bronces y una plata), rezuma poderío mental. Estas mujeres derrochan fe y casta. Estaba más que preparadas para la inevitable remontada rusa y batirse en el cuerpo a cuerpo.
El mero hecho de haberse clasificado para los Juegos ya había supuesto todo un éxito para el baloncesto femenino español, el único de Europa que ha tenido a sus dos equipos en liza en la capital china. España ha caído en cuartos con las chicas. Los chicos aún están. Rusia continúa con las chicas, pero el equipo masculino no ha podido pasar de la primera ronda. Dos grandes países de la canasta que están condenados a verse muchas más veces sobre la pista de las citas importantes.
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