TRIBUNA
Emilio Arnao | Lunes 25 de mayo de 2020
Continúan sin entender nada, caballeros a la busca del Santo Grial. ¿Quieren que les digamos, otra vez, quiénes, mientras Lola, hierbabuena, azahar, en lo alto de la torre, con su saeta que resuena desde Triana hasta la primer esquina de la Pampa argentina, hoy, finales ya de mayo del 20, seguimos montados muchismos -palabro manchego- en todos los asnos del entero mundo?
Vuestra ignorancia es la más vil villanía alquimiada por los filtros de la inteligencia al través de ese neurochip implantado en la zona más rocosa de vuestro cerebelo.
Antes, me dice una huerfanita de 7 años, es la salud que la economía. Antes, dícenos el eterno joven de los recados, es esta pasión pura y jurada en invisible documento que solicita ciudadanía, resistencia serena, municipalismo y amistad de veras.
Antes, siempre el antes.
El labrador levanta la cabeza y exclama:
“Amor, cógeme de la mano y bailemos de nuevo este vals alrededor de los elefantes, pues harta memoria tienen de los ignorantes que, por villanos, acabarán enjaulados como antes.”
Y es que muchas y muchos continuamos platicando que no hay cumbre que se eleve por encima de lo que está debajo. Ni hay hombre que sea más alto que el animal más minúsculo al que caza.
Existen tantos espejos en los que mirarse como rostros nacidos dentro de otros rostros.
Por ende y por otros agravios que aquí apenas conciernen, herniamos que ni hay más caminos que el camino de cada uno, el tuyo, el que todavía vos no comenzaste o el que final jamás no tiene.
Digamos que vivir es sencillamente algo indiferente. Digamos que morir sencillamente difiere o, dicho al esotro modo, por si su señoría así lo entendiese, que el morir es un tuerto que confiere, que conmina o que se incuba por y para siempre.
En estos momentos en que el miedo aporrea todas las mañanas en nuestras casas, imaginemos que ese pánico impúdicamente imaginado es. Baste con acudir a la obra de teatro de título Páncreas, que ayer uno pudo ver en la 2, cuya autoría nombre lleva de vasco, Patxo Telleria, más los intérpretes tres sólo tres, a saber: Fernando Cayo, Alfonso Lara y José Pedro Carrión, los tres solos pero en verso rimado como antaño pero con calvizones -que decimos en mi pueblo- a toda esta actualidad tan enmarañada, enmascarada y moscada siempre desde el humor, que no lo dice uno, que hasta un crítico del ABC.es, cuyo nombre omito por no tener autorización, así lo dicta: la risa siempre es saludable.
Esto dicho de manera pancreática, imaginado el morir, el miedo, la amistad y tantos largos etcéteras, prosigo con estos cartapacios:
Y es que en aqueste mundo espantable concurren demasiadas tribus urbanas, calculadoras y creadoras de este nuevo Poder invisible, que, militarmente preparadas, uso hacen de nuestras emociones, íntimas vidas, gustos literarios y disgustos conjurados.
Al fin y al cabo, causa aparente anulada está. Pues ya díjolo un tal Saavedra -por cierto, apellido no castellano, sino neologismo arábigo en cautiverio dotado-: “que las cosas de la guerra más otras están sujetas a continua mudanza”.
Y ansí acabamos tal y como empezamos: busquen, busquen, novísimos caballeros a la hambre del Santo Grial, que a tal efeto solo hallarán lugares comunes y pozos secos, todo tan ficticio como el béisbol, los anuncios de Facebook y tantos largos etcéteras que en esta cosa que escribo y que uno ya no sabe qué cosa es por caber no entran.
NOTA: si alguna de vuestras mercedes aún así emperrado esté a la busca del tiempo perdido, les entretengo con este Google maps: ahí está, ahí, en torciendo el camino a la derecha mano. Amén y la Virgen de Fátima en su tren. Y mucho vino y pan, Marcelino, amigo en lo alto del pino. Divino.