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EEUU despide a George Floyd y Trump empuerca el ambiente

RACISMO

M. Jones | Martes 09 de junio de 2020
El presidente ha realizado unas incendiarias declaraciones para apoyar a una Policía que está bajo sospecha.

Este martes se recordará como una fecha histórica: la del último adiós de Estados Unidos a una figura que marcó un punto de inflexión en lo que a los derechos civiles se refiere. George Floyd, el afroamericano asesinado por un agente policial en Mineápolis fue despedido en Houston (Texas). En esa ciudad se vivió el último de los funerales, el privado al que asistieron familiares y conocidos.

Fue en la iglesia “The Fountain of Praise” (“La Fuente de la Alabanza”) de la ciudad natal del hombre que ha prendido la mecha de la indignación racial en estas semanas de protestas multitudinarias en todo el planeta. Allí se congregaron en torno a 500 personas, por estricta invitación de la familia. Las medidas impuestas por el protocolo contra la expansión del Covid-19 forzaron a limitar el aforo del recinto religioso a su cuarta parte.

Este lunes se había celebrado allí un velatorio al que acudieron centenares de personas, pero en esta fecha sólo se han escuchado rezos, elegías y canciones que rindieron tributo a la figura del fallecido y reclamaron justicia y una sociedad más concienciada con respecto al conflicto racial. El acto pudo seguirse a través de las principales cadenas de televisión estadounidense, que han brindado imágenes a los cientos de miles de personas que salieron a las calles tras conocerse el vídeo en el que se mostraba el asesinato de Floyd.

Durante el evento tomó la palabra, por medio de un mensaje grabado en vídeo el candidato demócrata a la Presidencia, Joe Biden. Lo hizo manifestando lo siguiente: "Creo que lo que lo que ha sucedido aquí (con la muerte de Floyd y las protestas que desencadenó) es uno de los grandes puntos de inflexión en la historia de Estados Unidos, de verdad, en términos de libertades civiles, derechos civiles y simplemente de tratar a las personas con dignidad". Biden se había reunido horas antes con la familia de la víctima, antes de reclamar que "ahora es el momento de lograr la justicia racial" en Estados Unidos.

En el altar yacían los restos de George Floyd, flaqueados por dos retratos suyos en los que aparece con alas de ángel y un halo de santidad. Todos los que pasaron por allí, por el atril, subrayaron su compromiso con la justicia social y la igualdad efectiva de derechos de todos los ciudadanos del país, sin importar el color de la piel. Con los familiares vestidos de blanco y recordando las últimas palabras de la víctima ("no puedo respirar) antes de morir ahogado por la rodilla de un policía. "Yo sí puedo respirar (...) sin justicia no puede haber paz", dijo una sobrina de Floyd. Y uno de los hermanos señaló que "la muerte de 'Big Floyd' (como le llamaban debido a su elevada estatura) va a cambiar el mundo".

La solemnidad de lo vivido en ese lugar entró en coherencia con el comportamiento de los ciudadanos que se agolparon fuera del recinto religioso. Allí, atentos a la retransmisión del funeral, los manifestantes hicieron hincapié en que el momento de las promesas y de las conversaciones ha pasado. Ahora se reclaman reformas legislativas, como la propugnada por el Partido Demócrata, que aspira a cercenar las prácticas policiales que han desembocado en abusos y asesinatos de las minorías étnicas.

Cabe destacar que a su llegada al templo, miembros del Departamento de Policía de Houston formaron un pasillo y rindieron honores a George Floyd al tiempo que el ataúd, bañado completamente en oro, era transportado a hombros por algunos de sus seres queridos. El cuerpo del fallecido será trasladado en caravana al Houston Memorial Garden, el cementerio en el que reposarán sus restos junto a los de su madre. En el final de unas ceremonias que han sido costeadas, íntegramente, por el boxeador Floyd Mayweather.

Pero, lejos de Houston, el guiño policial a este evento parece un acto descontextualizado. Exótico. La intención de Nueva York y de otros estados de reformar al cuerpo policial, amén del mencionado proyecto demócrata, ha provocado una reacción airada de algunos de los sindicatos policiales, que consideran que se les está pintando como enemigos de la sociedad durante estas semanas de denuncia masiva de la brutalidad repetida en diferentes ocasiones.

A esa liana se ha abrazado Donald Trump, quien finalmente cree haber encontrado la forma de sacar alguna tajada electoral de todo este entuerto. Y lo ha hecho a su particular manera. Ha tomado un suceso acontecido el pasado martes, hace una semana. Se trata de un episodio en el que un manifestante de 75 años fue empujado con contundencia por un policía y cayó al suelo con violencia. El anciano, llamado Martin de Gugino, sigue hospitalizado con un cuadro clínico grave.

Pero el magnate que ocupa la Casa Blanca olisqueó la oportunidad y se metió en Twitter. Para escribir esto: "El manifestante de Buffalo (habla del hombre de 75 años) empujado por la Policía podría ser un provocador de Antifa. Martin de Gugino, de 75 años, fue empujado después de que pareciera que estaba examinando las comunicaciones de la policía para bloquear su equipo". Esto es, es anciano que fue agredido por un agente, tal y como se ve en un vídeo, es miembro del movimiento anarquista con el que quiso caricaturizar, sin éxito, a las multitudinarias y pacíficas protestas antirracistas. El hombre que quedó inmóvil en la acera y sangrando por los oídos es un "provocador Antifa", según el presidente de Estados Unidos.

"@OANN Lo vi, se cayó (el manifestante) más fuerte de como lo empujaron", añadió Trump, respondiendo al canal de televisión por cable de ultraderecha One America News Network (OANN). Y deslizó que esas mismas imágenes y el ingreso en el hospital del anciano pudieran tratarse de un montaje. Esa es la estrategia con la que el candidato republicano ha decidido apoyar a los sindicatos policiales. Un último intento por hacer valer su pesca de votos en un asunto que le ha golpeado tanto la imagen como su gestión de la crisis sanitaria. Los agentes que empujaron al hombre de 75 años han sido suspendidos y fueron imputados el sábado por agresión en segundo grado.

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