Opinión

Una historia generacional

TRIBUNA

Juan Carlos Barros | Jueves 11 de junio de 2020

La presidenta de la Comisión Europea ha pronunciado un discurso en el Parlamento Europeo sobre la estrategia de la Unión para la recuperación tras el parón del covid-19, que ha titulado de la forma siguiente: “La siguiente generación”.

En él dice ella que Europa es una historia generacional y que cada generación añade la suya propia a la cuenta, y a continuación detalla las que van hasta ahora en la Unión que, a saber, son:

El relato original de la reconstrucción tras la destrucción de una guerra fue lo que llegó con la primera generación. Después vino la segunda generación, la de la continuación para alcanzar la prosperidad y la libertad por medio de la unidad (del mercado y de la moneda); de lo cual, lo primero sigue incompleto y lo segundo tampoco por completo se logró.

Mas adelante, y ya vamos por la tercera generación, llegó la reunificación, por medio de la cual dice que “rescatamos a nuestros hermanos y hermanas del frío” con lo que se entiende que, metafóricamente, se refiere a la Europa oriental, cuyo “frío” parece que del todo no se ha ido.

Y ahora, en el momento presente, tenemos la recuperación tras la interrupción económica epidémica en los estados de la Unión y le tocaría el turno a la cuarta generación.

Dice Chesterton que los hombres somos capaces de creernos cualquier cosa con tal que nos cuenten que forma parte de una sucesión, pero si nos fijamos atentamente en este asunto del covid lo que se ha generado es una vuelta al pasado, al primer relato, de modo que es circularidad y no sucesión lo que hay en la Unión.

“La belle au bois dormant” es un ejemplo clásico de cuento generacional, en el cual un reino al completo y toda su población quedaron durante cien años dormidos debido a que un hada pronunció una palabra mágica: ¿puede que fuera mercado, tal vez moneda, quizás reunificación?

Veamos lo que pasó en el cuento de Perrault, una vez que el sueño pasó, para que nos sirva de lección sobre lo que vaya a suceder en Europa ahora con la recuperación:

“Como ya se había cumplido el plazo del hechizo, la princesa despertó y mirando al príncipe con ojos más amorosos de lo que a primera vista pudiera parecer, le espetó: ¿Y tú eres el príncipe? Te has hecho esperar. Él, encantado con esas palabras de recepción y más aún por la forma en que ella las soltó, no sabía cómo testimoniar su alegría y reconocimiento, así que le aseguró que la amaba más que a su vida ( o sea que a la de él).

La subsiguiente conversación fue desordenada, eso que tuvo de bueno, con poca elocuencia y mucho amor las cosas funcionan mejor. Él estaba más confuso que ella, lo cual no nos debe extrañar ya que ella había tenido tiempo de sobra para pensar lo que le iba a decir al despertar, aunque al parecer (la historia no nos lo aclara) el hada buena le había procurado tener sueños de placer. Total, que llevaban cuatro horas hablando y todavía no se habían dicho ni la mitad de las cosas que se tenían qué decir.

Entretanto, el palacio entero ya había despertado y cada uno se disponía a cumplir con su obligación, pero como no todos estaban enamorados la realidad era que se morían del hambre que tenían. La cena fue servida, el príncipe ayudó a la princesa a incorporarse y vio que estaba vestida con gran esplendor, pero se abstuvo de decirle que sus ropas parecían de su abuela y que ya no se usaba gorguera, aunque no por eso estaba ella menos bella.”