Como caballero con mi verde gabán con el que este caso voy dando muy por extenso a vuestras mercedes, no creo que los profesores de la vieja economía se molesten al cocer uno sus propios aceites ahechándolos con cebada.
Esto significa que, ante la pregunta santiguada en el título de este artículo o tratado o patio para mis palabras, añado aquello del cervantino texto: En buena mano está, compadre, pues si bien canta el abad, no le va a la zaga el monacillo. Tómese esta ironía propensa al cinismo como burla o sólo un popular dicho, que jamás en serio. Y es que este monaguillo que escribe por explicar el porqué de aquesta aventura que es mi montaraz prosa albarrazada y, en cuestión, por aclarar la razón de la susodicha interrogación que apaña o acompaña a esta nueva entrada, no puede por más que anticipar lo que ha tiempo tinté en un libro que está publicado y que omitiré, por esas cosas de no deseare para mí las faunas publicitarias, mas sí; desde luego, lo que acaso más importancia tenga, esto es, edición, impresión, depósito legal y, bon compaño, lo que más urge en estas causas de la empresa, esto es, el ISBN. ¡Cuerpo a tal¡, que de este modo y manera da comienzo el epílogo:
…es la nueva naturaleza en donde el hombre se encuentra consigo mismo y desea cambiar al hombre que lo han hecho. El hombre no es un estar, sino un ser, ser para sí mismo y para la comunidad. Entre todo hombre y toda sociedad debe verterse la simpatía, la ternura, el respeto, la concordia, la bonhomía y la revolución. No hay revolución si no hay un solo hombre que la busque, que la diga, que se proponga hacerla, teniendo en cuenta que en solitario sólo conseguirá la heroicidad de las causas perdidas, pero en colectividad esas causas pueden arribar a una acción de ilustres sabios, que aun sin mucha cultura, asomen un conjunto de transformaciones políticas y sociales que, tarde o temprano, ha de llegar, como siempre ha llegado a cualquier ciudadano la alegría de sentirse vivo, de seguir los caminos, para todos juntos devolver esa calidad del individuo o de paria y volver a adquirir el termostato de una verdadera y segura entidad cívica. El civismo siempre ha derrocado a los imperios. Todo imperio al final cae, porque la fuerza carece de legitimidad, porque la brutalidad es transformada por una voz que quiere dejar de ser amordazada, en ese burka que colocan los siniestros poderes para evitar que se detallen el valor, la decencia, la igualdad y la libertad. ¿Qué ha sido de la libertad?, me pregunto…
Y es, tras estos barruntos de cronista en titiritesca campaña, cuando se ha de formular nuevamente la pregunta: ¿Qué es eso de la nueva democracia? ¡Tarde piache¡, si al caso no desato ya estas mías alpargatas tan toscas de cuerdas. Que ahí asoman mis industrias a la mitad de mi barba.
Las nuevas arquitecturas de las políticas residenciadas con esta economía más Tierno Galván y etcéteras, arpa de Safo mezclada con las teorías económicas de David Mowery o de Nathan Rosemberg, van mulando aquellos papeles de Wikileaps, que hace suyo con el consiguiente sonsonete: los políticos españoles sólo quieren el poder y no le importan demasiado los ciudadanos. Todo político que desee coger la sartén no por el mango, sino mejor, por la templanza, debería asumir esta tercería, ante todo, de ciudadanía antes que la orografía política neoliberal siga usando su Caballo de Troya por continuar atacando desde todos los frentes: radios, televisiones, sobornos que jamás acepta y que denuncia.
El socrático ciudadano andoleando por la polis, cual quijote en Sancho, marca -como si se tratara de un anuncio de publicidad sin estas musiquitas y esotros mensajes sonsacados truhanamente de la actualidad más solidaria, feminista, ecológica o todo lo que ustedes desean añadir- su propia marca. Esto es, hacer otro tipo de política y, por ende -porque el cielo de Madrid y de esta Hispania profunda padece fuerza en fondas de palomares-, jamás nunca vivir de la política.
¿Acaso el caso de lo expuesto no es referible a una aportación sana de crear en gran hembra urbana y suburbana esta nueva manera de coser la democracia? ¿Qué cambios se están produciendo con gran goteo de nombres que, ante la perplejidad de esta segunda década del XXI, nos añaden ilusionantes jardines? Muchas mujeres sobre todo y otros tantos humanistas procedentes del revisionismo del marxismo ya están con el motor en marcha y conduciendo a toda velocidad por las autopistas necrófilas de este neocapitalismo. Advirtamos a Slavoj Zizek: La democracia queda subvertida como consecuencia del triunfo de su forma parlamentaria, ya que esta no sólo implica una reducción de la amplia mayoría a una condición pasiva, sino también al aumento de los privilegios del poder ejecutivo como consecuencia de la imperante lógica del estado de emergencia. O saquemos de su dulce agresividad vaginal a Hannah Arendt a partir de su judaísmo neoyorkino: El perdón es la clave para la acción y la libertad. Hemos leído el libro de H. Arendt Los orígenes del totalitarismo, y son tantas las linternas que va poniendo en cada uno de estos tiempos -a razón de los suyos tan convulsos- que no podemos de dejar estas luces como de balada interior. A saber: Bajo condiciones de tiranía es más fácil actuar que pensar. Luz que ladra y canta: Nada de lo que usemos, escuchemos o toquemos podrá expresarse en palabras de igual manera a como lo percibimos a través de los sentidos.
Es decir, que el nuevo pensamiento, así lo tocina, con ese olor a ojos de Minerva, la ciudadana ética que ejerce su ágora, a la vez con vez va reconstruyendo hipódromos que hasta hace pocos años semejaban edificios para uso exclusivo de los Estados descuartizados por este esclavismo que es la digitalización de la democracia hackeada y consumida como ley, orden y norma.
No daré aquí un listado de este nueva costurería que trasquila las ovejas con esta maquinilla de afeitar recompuesta tras la lectura de los viejos libros que algunos quemaron en las hogueras de los siglos. Digamos que Jacques Rancière hela con hemorragia luciente lo que muchos odiadores de la actual democracia persiguen amablemente con su cordial hemoglobina del día a día: donde había claramente democracia por un lado y totalitarismo por el otro son la misma cosa, por tanto, en todo el arco político, desde la derecha hasta la extrema izquierda, la democracia sólo es el reino del individuo formateado como consumidor. Y hasta aquí estos padrenuestros del actual y renovador pensamiento en relación con el urgente cambio de trenzado de lo que se denominó demos y cracia en aquella Atenas socrática y asamblearia, si bien con todos los matices que ustedes quieran añadir.
-La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor que puede venir a los hombres.
Son estos y no otros razonamientos los que le sazonan a uno, pues, con la mía manera honesta o no de entender la política, se ajuntan estas palabras del nuestro Cervantes, esto es, libertad, dones, honra, aventurar la vida y cautiverio. Expliquemos las píctimas y los conformativos, que son los que siguen: No hay buenos economistas en España. Muchos sostienen que la Economía es fiscalidad o empresa o consumo, que es subir o bajar impuestos, gestionar sólo una empresa o promocionar un producto. La Economía es algo bastante más complejo.
Únicamente desde lo público, atendido por el Estado como epicentro de la gestión, pero movilizando otro Estado que ampare al pueblo, a los pueblos, a estas civilizaciones hoy ya todas en la misma fiesta de la plaza pública en donde los mesteres de juglaría, esto es, los oficios vecinales, el recitado con palabra que busca y espera en los barrios, en el municipalismo, en definitiva, la necesidad de reconstruir ese círculo capaz de atrapar con su nube expansiva la estructura piramidal de esta democracia gubernamental avara y principesca, obispal y granja en donde los gallos de pelea se van dando muerte por un puñado de dólares, se deba concretar por consenso esta bella palabra que nombra virtud.
Acabóse este otro nuevo cuento del Tonel: que por las mías veredas, desnudo y en bolas, mas con el vestimento de mi dulce lira que es ira, doy con un plumazo certero por que se estampe de manera universal en un libro que todavía debe ser escrito por toda esa ciudadanía conectada por el entero mundo y que responda a la pregunta con la que hemos iniciado este tratado lazarillesco: ¿Qué es eso de la nueva democracia?