Investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) han detectado la presencia del SARS-CoV-2 en muestras de aguas residuales recogidas en Barcelona el 12 de marzo de 2019, lo que significa que estaba presente un año antes de que se declarara la pandemia de coronavirus a nivel mundial (11 de marzo de 2020) y se decretara el estado de alarma en España (14 de marzo de 2020).
La pandemia se declaró en Wuhan (China) a principios de diciembre de 2019 mientras que en Europa el primer caso se notificó en Francia a finales de enero de 2020.
El trabajo, en el que han participado los investigadores del Grupo de Virus Entéricos de la UB Gemma Chavarria-Miró, Eduard Anfruns-Estrada y Susana Guix, liderados por Rosa Maria Pintó y Albert Bosch, se enmarca en el proyecto de vigilancia centinela del SARS-CoV-2.
Aunque se trata de una enfermedad respiratoria, "se ha demostrado que hay grandes cantidades de genoma del coronavirus en las heces, que posteriormente llegan a las aguas residuales", explica la UB en un comunicado, en el que añade que esta circunstancia ha hecho que la epidemiología basada en aguas residuales sea una "potencial herramienta de alerta precoz de la circulación del virus entre la población, especialmente teniendo en cuenta la importante presencia de personas asintomáticas y presintomáticas que también lo transmiten".
En el marco del proyecto de vigilancia centinela, y desde el 13 de abril, los investigadores han analizado semanalmente muestras obtenidas en dos grandes plantas de tratamiento de aguas residuales de Barcelona. "Los niveles del genoma del SARS-CoV-2 coincidieron claramente con la evolución de los casos en la población", explica Albert Bosch, catedrático de la Facultad de Biología de la UB y coordinador del trabajo.
Posteriormente, los investigadores analizaron muestras congeladas de los meses anteriores al inicio del muestreo sistemático. Según la UB, "dicho análisis reveló la creciente aparición de genomas SARS-CoV-2 entre principios de enero y principios de marzo de 2020, lo que adelanta la cronología de la llegada del coronavirus a España: ya el 15 de enero se detectaba la presencia del virus, 41 días antes de la declaración del primer caso, que se notificó el 25 de febrero".
Según los investigadores, estos resultados evidencian la eficacia anticipatoria de la vigilancia de las aguas residuales: "A los infectados se les podría haber asignado erróneamente un diagnóstico de gripe en la atención primaria, contribuyendo a la transmisión comunitaria antes de que se tomaran medidas de salud pública", destaca Albert Bosch, también presidente de la Sociedad Española de Virología.
Estos resultados impulsaron a los investigadores a analizar algunas muestras congeladas entre enero de 2018 y diciembre de 2019, con el sorprendente resultado de encontrar genomas de SARS-CoV-2 en marzo de 2019, mucho antes de la notificación de cualquier caso en el mundo. "Todas las muestras resultaron negativas para la presencia de genomas de SARS-CoV-2 a excepción de la del 12 de marzo de 2019, en la que los niveles de SARS-CoV-2 eran muy bajos pero que dieron claramente positivo por PCR y, además, empleando dos dianas distintas", explica el investigador.
"Barcelona recibe muchos visitantes por motivos turísticos o profesionales —continúa Albert Bosch— y es más que probable que una situación similar se haya dado en otros lugares del mundo", analiza. "Dado que la mayoría de casos muestran una sintomatología similar a la gripe, los primeros debieron de quedar enmascarados como casos de gripe sin diagnosticar", concluye.