Opinión

La insensibilidad de Celaá

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 04 de julio de 2020

Actualmente hay casi 37.500 niños españoles que son atendidos en centros de educación especial. Sí, esos “lugares” que tanto molestan a algunos y que la Ministra de Educación quiere echar el cierre con la nueva Ley de Educación. Niños y niñas, como decíamos en este mismo medio de comunicación la semana pasada, que si no lo remedia alguna enmienda, se van a ver en la calle o en la disyuntiva de tener que asistir a centros donde no pueden recibir la asistencia adecuada.

Los centros o unidades de Educación Especial escolarizan a los alumnos con necesidades educativas especiales derivadas de discapacidad, cuando sus necesidades no puedan ser atendidas adecuadamente en el marco de las medidas de atención a la diversidad de los centros ordinarios.

Los centros de educación especial proporcionan el marco educativo específico y personalizado, los recursos y las estrategias que, por las severas discapacidades que presentan, necesitan sus alumnos para lograr su máximo desarrollo personal, académico y social. Unos alumnos entre 3 y 21 años de edad, que presentan necesidades educativas especiales derivadas de discapacidad permanente, por lo que necesitan apoyos intensivos y especializados durante toda la jornada escolar. La escolarización de este alumnado en unidades o centros de educación especial, contempla medidas de desarrollo de la socialización y las relaciones con el entorno, propiciando el mayor grado de autonomía e inclusión posible.

Dígame, señora Celaá, a donde van a ir esos 37.500 niños y niñas, si prospera su proyecto. Cómo van a ser atendidos con sus diferentes síndromes a cuestas y sin profesionales preparados. Aquí no estamos hablando de la educación pública o concertada, estamos poniendo sobre el tapete un verdadero problema social que salpica a decenas de miles de familias españolas y a otras muchas que teniendo niños o niñas con discapacidades no han podido llegar todavía a la atención especial por escasez, en muchos casos, de plazas suficientes.

Un poco de sensibilidad, solo un poco, señora Celaá. Este no es problema de ricos o pobres, de diferencia de clases o de partidos o de otros que ustedes señores del gobierno quieran manejar. Es un sentido de humanidad y de previsión de futuro que ustedes se niegan a contemplar o admitir.