En la FRONTERA
Rafael Ortega | Sábado 18 de julio de 2020
Sí queridos obispos lo estáis haciendo muy bien. La Iglesia española de la que sois pastores está respondiendo como todos esperábamos y como debía ser. Por eso, queridos obispos, no hagáis caso de los agoreros, de los que disfrutan, a pesar de su proclamado catolicismo, de fracasos que no llegan a serlo y que más bien son pequeños errores puntuales.
Sé que muchos de vosotros, como no podía ser de otra forma, os informáis adecuadamente sobre todo lo que sucede en todos los niveles. Pero también sabemos que algunos de esos agoreros tratan de influir en vuestra labor, que gracias a Dios, no consiguen cambiar.
También esos mismos andan desde hace semanas con las famosas quinielas de los cambios de diócesis, especulando aquí y allá con jubilaciones, renuncias y enfermedades, como si esas quinielas pudieran influir en decisiones ya tomadas o por tomar en la sede de la Nunciatura y por extensión en Roma. Su ingenuidad y mala fe llega incluso a jugar con centenarios catedralicios para lograr o no el cambio de un arzobispo u obispo.
Por eso me reitero: tranquilidad señores obispos. Durante la trágica pandemia vuestra actuación ha sido ejemplar para muchos que soñaban con un desequilibrio en nuestra Iglesia particular, hecho que no ha pasado de largo en el Vaticano.
Es cierto que habrá cambios en diócesis-ya lo está habiendo- pero son normales en el desarrollo histórico de una Iglesia que está viva y que cada día es más necesaria para millones de católicos españoles que necesitamos de esa buena salud eclesial ante los cambios que algunos políticos quieren introducir con un malsano calzador, como en el importante asunto de la educación en todos sus niveles, incluida la especial.
Por mi parte, reitero mis gracias a los que dejen sus diócesis y mis mejores deseos para los que lleguen. A todos de corazón, gracias y, por favor más mirar al pueblo y menos a algunos malintencionados.