La mayor parte de los contagios por coronavirus de Cataluña se encuentran en el área metropolitana de Barcelona (unos 900 de los 1.200 notificados en las últimas 24 horas). Por ello, la Generalidad estudia la forma en la que poder aplicar un confinamiento en casa si no mejoran los datos de positivos en la Ciudad Condal.
El Gobierno catalán apela a la responsabilidad individual de la población para que no salga de casa si no es estrictamente necesario, pero que 400.000 personas hayan salido de fin de semana para ir a la playa puede “obligar” al Ejecutivo autonómico a tener que aplicar medidas más drásticas como el confinamiento, recurso que está encima de la mesa, pero con serias dudas legales sobre su competencia para poder aplicarlo.
Hay que recordar que sin estado de alarma, Cataluña (y como también hiciera el de Galicia) ha recurrido a leyes de salud pública para restringir derechos fundamentales con el fin de frenar los brotes. Se trata de un marco legal que exige contar con autorización judicial.
Y es que ese sigue siendo el principal problema del presidente catalán para “obligar” a los catalanes a quedarse en casa ante el aumento de casos de contagio de covid-19, que la propuesta de Quim Torra limita derechos fundamentales y esa es una competencia exclusiva del Gobierno de España.
Una alternativa es pedir al Ejecutivo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias la aplicación del estado de alarma en una zona concreta, pero exige debate y la aprobación en el Congreso de los Diputados. Otra es aplicar la Ley Orgánica de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública, pero exige someter a control judicial las directrices que aprueben los gobiernos autonómicos.
Torra ya ha tenido el aval de algún juzgado y del Ministerio de Sanidad para el decreto con medidas de semiconfinamiento adoptadas en Lérida o para varios barrios de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), pero tendrá que pensar en otra cosa si quiere dejar en casa a Barcelona y todo su entorno metropolitano. Así, el presidente catalán tuvo que rectificar su plan inicial de confinar a casi 200.000 personas tras el veto de la jueza y la Fiscalía y diseña ahora un decreto que bordee la Constitución que le dé potestad para ordenar un confinamiento blando.
De momento, Barcelona y su área metropolitana viven desde este sábado con restricciones para frenar los contagios anunciadas el viernes por la Generalidad y siempre con la amenaza de un confinamiento domiciliario si no mejoran los datos de la pandemia.
De esta forma, se recomienda:
- no salir de casa si no es imprescindible
- se prohíben las reuniones a partir de más de diez personas
- se limita al 50% el aforo en bares y restaurantes
- se cierran cines, teatros, locales de ocio nocturno y gimnasios
- se restringen las visitas a las residencias de mayores
Torra pide a los 13 alcaldes del área metropolitana "lealtad y responsabilidad", sin embargo, algunos como la de Barcelona, Ada Colau, la de L'Hospitalet, Núria Marín, el de Cornellà, Antoni Balmón, el de Badalona, Xavier García Albiol, y la de Esplugues, Pilar Díaz, han reclamado ya que no tome medidas "incoherentes" ni "contradictorias".
En cualquier caso, el presidente de la Generalidad puede pedir al Gobierno central la aplicación del estado de alarma para confinar a la población.