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Circuito de Getxo. Damiano Caruso se impone en una edición ilustre

CICLISMO

EL IMPARCIAL | Domingo 02 de agosto de 2020
El italiano firmó un triunfo agónico en una de las mejores participaciones en la historia de esta prueba.

El ciclismo español está de enhorabuena. Está portando la bandera de la seguridad y la confianza en la disputa de las carreras sin riesgo de contagio de coronavirus. Un elemento indispensable para la supervivencia de este deporte en 2020. La Vuelta a Burgos, celebrada esta semana y hasta este sábado con éxito, ha marcado el paso de todo el renacer del calendario internacional. Y este domingo se ha celebrado el 75 Circuito de Getxo-Memorial Hermanos Otxoa como un festejo.

Esta edición de la carrera vasca se descubrió con una nómina de corredores de índole histórica. El impacto del Covid-19 ha hacinado las pruebas en este final de verano y las carreteras vizcaínas han sido interpretadas por algunos de los grandes del pelotón mundial como una de las necesarias tomas de temperatura en el regreso a la actividad. Deparando un espectáculo sensacional.

Ganaría el italiano Damiano Caruso, del equipo Bahrain McLaren. Fue el mejor, sin duda, en el trazado de 177 kilómetros preparado por la organización. Su estrategia de finalización resultaría una exhibición: atacó cuando restaban ocho kilómetros para la meta, fracturando la fuga que compartía con su compañero de equipo Pello Bilbao y el portugués Nelson Oliveira (Movistar).

Acabaría Caruso alzando los brazos por delante de Giacomo Nizzolo (NTT) y Eduard Prades (Movistar). Con un esfuerzo de tipo épico por sostener su potencia y ventaja hasta los últimos metros. Parecía que se le iba a atragantar el repecho postrero en Arkotxa, pero soporto la exigencia y se subió a lo alto del podio de una edición espectacular, también, por la inclusión de la novedosa ascensión a Pike Bidea.

Destacaría, precisamente, los dos kilómetros de subida que están situados entre Sondika y Bilbao. Un intervalo con un desnivel promedio del 9,4 % y rampas de hasta el 14 %. Allí se ejecutaría la selección natural decisiva, que se mezclaría con el advenimiento de la lluvia. Para coronar un desenlace para el recuerdo y los anales de esta prueba.

Antes se ha consolidado la fuga del día. Un grupo conformado por Julen Irizar (Euskaltel Euskadi), Antonio Carvalho (Efapel), Iván Cobo (Kern Pharma), Oier Lazkano (Caja Rural), Luca Pacioni (Androni Giocattoli), Lionel Taminiaux (Bingoal) y Riccardo Verza (Kometa) y Angel Madrazo (Burgos-BH), que avanzaría más de 120 kilómetros antes de ser cazado por el pelotón.

En el gran grupo trabajaría primero el UAE, con el colombiano Fernando Gaviria sudando como gregario. Después, tomarían el relevo los trenes del Trek y el NTT, reduciendo las oportunidades de éxito de una escapada que no pasaría de gozar de una ventaja de 3:23 minutos. Así las cosas, en la sexta vuelta se desencadenaría la traca final.

Prendió la mecha Lazkano, que aceleró al tiempo que en el pelotón se estaba subiendo el ritmo de forma sobresaliente. Cuando restaban 50 kilómetros para la meta emergió Mads Pedersen, el vigente campeón del mundo en ruta. Este astro elevó el listón y empezó a erosionar al resto de candidatos. Y cuando faltaban 33 kilómetros por recorrer, en el penúltimo paso por la línea de llegada en el circuito previsto, el corredor alavés mencionado buscó su aventura.

Llegaría el gran grupo muy reducido a esa vuelta postrera. Y se multiplicarían los ataques por todos lados. A 20 kilómetros, con la velocidad de la inercia ocasionando estragos, sobrevendría una caída en la que se vio involucrado un Mikel Landa que, aunque sano, perdería todas las oportunidades de victoria. Y Alessandro Fedeli (Nippo) lo probó, justo antes del comienzo de la subida al Pike Bidea.

En esa ascensión trascendental se quedarían como cabeza de carrera, con jerarquía, Bilbao, Caruso, Oliveira, Biniam Girmay (Nippo-Delko), Juanpe López (Trek) y Gonzalo Serrano (Caja Rural). Sin embargo, Girmay, López y Serrano se irían al asfalto en el descenso consiguiente. En ese contexto nervioso lanzaría su jugada Caruso, el vencedor astuto. Logró 20 segundos de colchón, ya rodando en paralelo a la Ría del Nervión. Le bastaría, agonía mediante, en el muro último, para cantar el triunfo.

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