Opinión

¿Puede ser mentira una mentira?

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 04 de agosto de 2020

Creo que era Nietzsche el que decía “no me molesta que me hayas mentido, me molesta que a partir de ahora no pueda creerte”. Como se pueden imaginar, esta frase lapidaria del filósofo alemán entró en vigor aplicada al Gobierno de Pedro Sánchez casi al mismo tiempo en que éste iniciaba su camino en funciones tras una moción de censura.

Pero es imposible abstraerse a la capacidad, muy sorprendente, de este Ejecutivo, ahora de coalición, para la mentira. Ya deberíamos estar acostumbrados, pero cada día se supera. “Al César lo que es del César”, tiene mérito mantener el nivel durante tanto tiempo.

La última, a cuenta del inexistente comité técnico de expertos para la desescalada, ha vuelto a llevar a las redes sociales cientos de mensajes y ‘memes’, que en muchos de ellos son simplemente recuerdos de declaraciones del presidente Sánchez, del ministro Illa y del experto Simón alabando las bondades del citado grupo.

Desde “es un honor trabajar con ellos… no solamente participo en sus reuniones sino que además aprendo…” hasta no dar sus nombres a petición de los medios de comunicación “porque había que aligerarlos de presiones mediáticas”.

La realidad (o no) reconocida (no se sabe con qué intención) del ministro de Sanidad al asegurar (se desconoce si libremente) que no existía este comité de expertos (quizá sí existiera) y que era él mismo el que decidía (con indicaciones políticas, todo apunta) qué comunidades pasaban de fase en la desescalada y cuáles no, vuelve a sorprender (socialistas incluidos) a la opinión pública. Es enfermizo.

Y digo yo: ¿Por qué habríamos de creer ahora al ministro al decir que no existió nunca esta comisión? ¿Por qué habría de tener más credibilidad Illa al reconocer este engaño que al dar los datos engañosos y manipulados del número de fallecidos por la pandemia? ¿Se puede mentir sobre una mentira? ¿Puede ser mentira una mentira? ¿Convierte en verdad la doble mentira?

Como ya desconfiamos -por lo que decía Nietzsche- la pregunta que no deja de rondar este episodio es: ¿Qué tiene que ocultar el Gobierno para que le compense y salga más a cuenta la vergüenza y crítica pública de tener que reconocer una mentira tan gorda? ¡Cómo de gordo será lo que no nos cuenta!

Lo siento, me recuerda mucho a lo que le pasó al ministro Ábalos con la visita de la vicepresidenta venezolana sancionada por la UE con nocturnidad y en extrañas circunstancias. Si le compensó quedar como un mentiroso tras varias versiones y rectificaciones sobre lo ocurrido, ¡a saber lo que pasó de verdad!

Se dice que la confianza es algo que se gana poco a poco y que, sin embargo, se puede perder en un segundo. Lo cierto es que Pedro Sánchez perdió toda credibilidad cuando dijo tras la moción que convocaría elecciones lo antes posible. Verle acomodarse en la poltrona abrió la larga lista de mentiras al pueblo español hasta hoy.

Es tan larga, que da pereza recordar, sobre todo al ver que no tiene castigo en las urnas y que el votante del PSOE sigue “defendiendo” en las redes sociales las falacias y engaños del Gobierno. Si no hay sanción, ¿por qué no seguir haciéndolo?