El Ministerio de Defensa ha aclarado que para solicitar rastreadores las autonomías deberán dirigirse al MInisterio de Sanidad, y no a su departamento, para realizar la petición formal mediante un escrito y un protocolo.
Junto al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Sanidad fijará cuántos rastreadores deben reforzar cada comunidad y por cuánto tiempo, en función de si las peticiones son para atajar un brote concreto o para hacer una detección más genérica.
Una vez se traslade la información a Defensa, el departamento de Robles responderá en "el tiempo mínimo de respuesta indispensable", que podría ser incluso menor a un día. Y después, se trabajará de forma coordinada con las comunidades autónomas.
En la mayoría de los casos, los rastreadores no tendrán que desplazarse: los seleccionados para el programa pertenecen a unidades desplegadas por toda España.
"Queremos que estén lo más próximos y pegados al terreno, porque eso genera más confianza en los ciudadanos", ha expuesto Valcarce, que ha apuntado que cuanto más conozcan los militares las peculiaridades de los barrios y las pedanías donde rastrean, más eficaces serán.
No obstante, si son necesarios más de los formados en cada unidad, se mandarán refuerzos.
La gran mayoría son personal sanitario (médicos, enfermeros, psicólogos y técnicos en emergencias), que, en muchos casos, han participado en diferentes misiones y operaciones relacionadas con pandemias y han sido rastreadores en el ámbito militar.
Además de ser especialistas en sanidad, tienen conocimientos de ofimática y capacidad para utilizar aplicaciones móviles como Radar COVID. Y lo más importante: habilidades sociales y de comunicación.