Opinión

Enésimo plan de marketing de Sánchez

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 01 de septiembre de 2020

‘Consejos vendo que para mi no tengo’. En este viejo refrán, buen ejemplo del saber de la calle, debieron pensar todos los convocados este lunes por el presidente del Gobierno de coalición, Pedro Sánchez, en un gran acto de propaganda institucional y en el que pedía “unidad, unidad y unidad” e insistía en que es tiempo de acuerdos y de negociación.

Me malicio que se les vino a la cabeza el dicho popular porque Pedro Sánchez suele ser mejor dando consejos que aplicándoselos a sí mismo, como demuestra claramente el hecho de que su propio Ejecutivo dista mucho de mantener un discurso claro, unido y acordado. Mas bien al contrario, no es noticia ya que la parte ministerial del PSOE diga algo y la de Podemos lo contrario.

Del mismo modo, no deja de ser curioso, por no decir fingido e hipócrita, que Sánchez pida a la oposición que arrime el hombro y presione a Pablo Casado delante de las principales empresas del Ibex35, como si el Gobierno tuviera su respaldo, especialmente después de que a nadie se le oculta que Podemos y muchas veces también el PSOE las denostan, insultan y menosprecian. Para la izquierda progresista, las grandes compañías, así como algunos “ricos” con nombres y apellidos, siempre son los malos, los que no quieren pagar impuestos, los que abusan de las blackcards...

Pero ahí están los empresarios, siempre acuden a la llamada, incluso cuando vienen mal dadas. Y no hay que explicarles con quién tratan.

No es menos sorprendente que al PP y a Cs ya le están pidiendo unidad, apoyo, arrimar el hombro, solidaridad, sentido de Estado y altura de miras pero todavía nadie sabe a qué hay que unirse, qué hay que apoyar, hacia dónde hay que arrimar ese hombro, porque se desconoce en qué consisten los Presupuestos Generales del Estado y los impuestos que se van a inventar, en definitiva, si van a cuadrar las cuentas. Me parece que Ciudadanos está diciendo que sí demasiado pronto.

Y digo yo: ¿Tan seguros están Arimadas, Bal y compañía de que Sánchez va a dejar de lado a Iglesias, ERC y PNV? Sanchez ha repetido que la legislatura va a ser “larga y estable”, ¿alguien en su sano juicio cree de verdad que no hará nuevos ejercicios de ‘trilerismo’ para engatusar a los independentistas, nacionalistas, populistas y a los inocentes de Ciudadanos?

La cuestión, principal problema de Sánchez, es que nadie se fía de la coalición de Gobierno. Ni aquí en España ni en Europa. Mala carta de presentación de un país un Gobierno sin palabra ni ética cuyo único objetivo es sobrevivir a la catástrofe y mantenerse en la poltrona a costa de quien sea y lo que sea. El que se hizo famoso con el “no es no” se enfada por lo que llama “bloqueo por el bloqueo” y el que iba a “asaltar los cielos” acabó convirtiéndose en la casta que criticaba. Todo esto se traduce una total falta de confianza. ¿De qué se extrañan?

Al final, muchas vacaciones, poco trabajo y nada de autocrítica. Hacía bastante tiempo que no veíamos a muchos de los 22 ministros del Consejo que, todos muy morenos, posaban, una vez más, para la foto del nuevo plan de marketing de la factoría Redondo.

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