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Podemos participa en los Presupuestos a cambio de no vetar a Ciudadanos

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero y el secretario de Estado, Nacho Álvarez, este martes. (Foto: Moncloa).

PGE

Laura Sanchís | Martes 01 de septiembre de 2020
El PSOE quiere unas cuentas pactadas con la formación de Iglesias para que permita después la negociación con Arrimadas.

El jefe del Ejecutivo de coalición solo tiene en el punto de mira conseguir los apoyos necesarios para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado para 2021 y no tener que prorrogar una vez más los del exministro del PP Cristóbal Montoro. Como no los tiene porque ERC no se lo garantiza, de momento, Pedro Sánchez reclama unidad y entendimiento al PP y especialmente a Cs. Pero primero tiene que conseguir que su socio prioritario, Podemos, levante el veto a la formación que dirige Inés Arrimadas, sobre la que ha manifestado en reiteradas ocasiones (el viernes pasado la última) que los programas son incompatibles.

El principal problema para el presidente del Gobierno es que nadie quiere negociar unos presupuestos que tengan el punto de vista radical de Podemos y en el calendario está marcado en rojo el 15 de octubre, fecha en la que debería presentar un plan de reformas y un borrador de las cuentas públicas ante la Unión Europea si se quieren recibir los 140.000 millones asignados. Así pues, PSOE y Unidas Podemos suman solo 155 diputados y las cuentas deben ser satisfactorias para el resto de partidos políticos.

Con estas urgencias, este martes la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el responsable de Economía de Podemos y secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, han iniciado los trabajos de preparación de los presupuestos "del Gobierno de Coalición progresista de PSOE y Unidas Podemos", como han querido denominar desde Moncloa para contentar a los de Pablo Iglesias, que si se siente más protagonista en la negociación y con un pacto previo de coalición bajo el brazo no podrá negarse a negociar con Ciudadanos.

Antes de la reunión, Montero se mostraba convencida de que alcanzarán un "entendimiento rápido" sobre unos presupuestos que deben ser progresistas y a la vez permitir pactar con partidos de "otros espectros ideológicos". Al respecto, valoraba el papel de Ciudadanos como una formación que antepone los intereses del país al "cálculo partidista".

Pero los antecedentes son los que son y todos, socios de Gobierno y oposición, desconfían de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

El PP ya ha dicho que Sánchez no les puede pedir el apoyo que no le dan sus propios socios y Pablo Casado, el primero en visitar este miércoles la Moncloa, le ha recordado que irá a "escuchar" y solo si rompe con Podemos podrán entonces "hablar" de presupuestos.

El líder de los populares ha insistido en que no conocen "ni una línea" del contenido de los presupuestos, por lo que pedir el apoyo "gratis" es una solución "egoísta". Además, ha dicho Casado eso supondría "que el PP desaparezca como oposición".

Y desde Ciudadanos, su presidenta, Inés Arrimadas, ya ha reconocido que tendrá que negociar unos presupuestos discutidos previamente entre PSOE y Podemos, por lo que espera que sean "sensatos" y con "la menor ideología de Podemos posible".

Tras recordar que "estos no van a ser los presupuestos de Iglesias, van a ser los de España para recibir 140.000 millones de Europa", ha hecho hincapié en que las cuentas a negociar con el Ministerio de Hacienda no deben tener "unas expectativas de ingresos que sobrepasen lo que es razonable" ni " gastar, gastar y gastar sin tener en cuenta cómo se crea empleo".

Cs contra ERC y Podemos

La formación naranja está en el centro del debate político por su acercamiento al Ejecutivo de Sánchez, al que quiere centrar, pero la vertiente de Podemos no quiere ese acuerdo. Tampoco la parte republicana. Así, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, acusaba al PSOE de "intentar excluir" a ERC del acuerdo de los presupuestos porque está "incómodo" con la negociación y porque los republicanos no ponen "un precio tan barato como Cs".

Aragonès cree que la "geometría variable" del Gobierno puede acabar "agrietando la coalición" entre PSOE y Podemos: "Primero, que se aclaren".

En este sentido, la portavoz del Gobierno ha evitado hablar de líneas rojas con ERC, pero al tiempo rechazaba la exigencia del presidente de la Generalidad, Quim Torra, de que la mesa de diálogo negocie un referéndum de autodeterminación y la amnistía para los presos del "procés" al considerar que son asuntos que "están fuera de la realidad".

Por su parte, el PNV no será problema para Sánchez y ya ha anunciado que negociará "con la mayor de las disposiciones" unas cuentas que le gustaría que fueran aprobados con los votos de la moción de censura.

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